Calendario litúrgico
viernes, 19 de junio de 2009
Sagrado Corazón de Jesús Ciclo B · Año I
Santo del día: San Modeste Andlauer
Primera lectura
Libro de Oseas 11,1.3-4.8c-9.
Así habla el Señor:
Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.
¡Y yo había enseñado a caminar a Efraím, lo tomaba por los brazos! Pero ellos no reconocieron que yo los cuidaba.
Yo los atraía con lazos humanos, con ataduras de amor; era para ellos como los que alzan a una criatura contra sus mejillas, me inclinaba hacia él y le daba de comer.
Mi corazón se subleva contra mí y se enciende toda mi ternura:
no daré libre curso al ardor de mi ira, no destruiré otra vez a Efraím. Porque yo soy Dios, no un hombre: soy el Santo en medio de ti, y no vendré con furor.
Salmo responsorial
Libro de Isaías 12,2-3.4bcd.5-6.
Este es el Dios de mi salvación:
yo tengo confianza y no temo,
porque el Señor es mi fuerza y mi protección;
él fue mi salvación.
Ustedes sacarán agua con alegría
de las fuentes de la salvación.
Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,
anuncien entre los pueblos sus proezas,
proclamen qué sublime es su Nombre.
Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso:
¡que sea conocido en toda la tierra!
¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión,
porque es grande en medio de ti
el Santo de Israel!
Segunda lectura
Carta de San Pablo a los Efesios 3,8-12.14-19.
Yo, el menor de todos los santos, he recibido la gracia de anunciar a los paganos la insondable riqueza de Cristo,
y poner de manifiesto la dispensación del misterio que estaba oculto desde siempre en Dios, el creador de todas las cosas,
para que los Principados y las Potestades celestiales conozcan la infinita variedad de la sabiduría de Dios por medio de la Iglesia.
Este es el designio que Dios concibió desde toda la eternidad en Cristo Jesús, nuestro Señor,
por quien nos atrevemos a acercarnos a Dios con toda confianza, mediante la fe en él.
Por eso doblo mis rodillas delante del Padre,
de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra.
Que él se digne fortificarlos por medio de su Espíritu, conforme a la riqueza de su gloria, para que crezca en ustedes el hombre interior.
Que Cristo habite en sus corazones por la fe, y sean arraigados y edificados en el amor.
Así podrán comprender, con todos los santos, cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad,
en una palabra, ustedes podrán conocer el amor de Cristo, que supera todo conocimiento, para ser colmados por la plenitud de Dios.
Evangelio
Evangelio según San Juan 19,31-37.
Era el día de la Preparación de la Pascua. Los judíos pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas de los crucificados y mandara retirar sus cuerpos, para que no quedaran en la cruz durante el sábado, porque ese sábado era muy solemne.
Los soldados fueron y quebraron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús.
Cuando llegaron a él, al ver que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas,
sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua.
El que vio esto lo atestigua: su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean.
Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura que dice: No le quebrarán ninguno de sus huesos.
Y otro pasaje de la Escritura, dice: Verán al que ellos mismos traspasaron.
Reflexión del día
«Al punto salió sangre y agua»
Acerquémonos al corazón del dulcísimo Señor Jesús, y exultaremos y nos regocijaremos en él. ¡Cuán bueno y suave es habitar en este corazón! Es el tesoro escondido, la perla preciosa que encontramos, oh Jesús, al ir profundizando en el campo de tu cuerpo (cf Mt 13,44s). ¿Quién rechazará esta perla? Al contrario, por ella daré todos mis bienes; dejaré a cambio todas mis preocupaciones, todos mis afectos. Todas mis preocupaciones las abandonaré en el corazón de Jesús: él me bastará y proveerá sin falta a mi subsistencia.
Es en este templo, en este Santo de los santos, en esta arca de la alianza, que vendré a adorar y alabar el nombre del Señor. «Tu siervo ha encontrado su corazón, decía David, para orar a mi Dios» (1Cr 17,25 Vulg). También yo he encontrado el corazón de mi Señor y mi Rey, de mi hermano y amigo. ¿No oraré? Sí, oraré porque, lo digo con toda audacia, su corazón es mío...
Oh Jesús, dígnate aceptar y escuchar mi oración. Hazme entrar todo entero en tu corazón. Aunque la deformación por mis pecados me prive de entrar en él, sin embargo, puesto que este corazón, por un amor incomprensible, se ha dilatado y ensanchado, tú me puedes recibir y purificar de mi impureza. Oh Jesús purísimo, lávame de mis inquietudes para que, purificado por ti pueda habitar en tu corazón todos los días de mi vida para ver y hacer tu voluntad. Si tu costado ha sido traspasado, es para que su entrada sea una gran abertura. Si tu corazón ha sido herido es para que, al abrigo de exteriores agitaciones, podamos habitar en él. Y es también para que, en la herida visible, veamos la herida invisible del amor.
— Atribuido a San Buenaventura (1221-1274) Meditaciones sobre la Pasión del Señor, 3
Homilías de los papas
Elige un papa para leer su palabra sobre este evangelio (Jn 19,31-37).
Aún no hay un extracto seleccionado de León XIV para este evangelio. Puedes explorar su archivo oficial de homilías:
Ver todas las homilías de León XIV en vatican.va →Aún no hay un extracto seleccionado de Francisco para este evangelio. Puedes explorar su archivo oficial de homilías:
Ver todas las homilías de Francisco en vatican.va →Aún no hay un extracto seleccionado de Benedicto XVI para este evangelio. Puedes explorar su archivo oficial de homilías:
Ver todas las homilías de Benedicto XVI en vatican.va →Aún no hay un extracto seleccionado de Juan Pablo II para este evangelio. Puedes explorar su archivo oficial de homilías:
Ver todas las homilías de Juan Pablo II en vatican.va →Los extractos son citas breves; el texto íntegro es © Libreria Editrice Vaticana. Enlazamos a la fuente oficial en cada caso.
Fuente: Evangelizo.org
Página permanente de este evangelio (por su día litúrgico y ciclo) →