Calendario litúrgico
Thursday, 5 de March de 2009
Jueves de la 1a semana de Cuaresma Ciclo B · Año I
Santo del día: San Adrián (s. III)
Primera lectura
Libro de Ester 14,1.3-5.12-14.
En aquellos días, la reina Ester, temiendo el peligro inminente,
acudió al Señor y rezó así al Señor, Dios de Israel: "Señor mío, único rey nuestro. Protégeme, que estoy sola y no tengo otro defensor fuera de ti,
pues yo misma me he expuesto al peligro.
Desde mi infancia oí, en el seno de mi familia, cómo tú, Señor, escogiste a Israel entre las naciones, a nuestros padres entre todos sus antepasados, para ser tu heredad perpetua; y les cumpliste lo que habías prometido.
Atiende, Señor, muéstrate a nosotros en la tribulación, y dame valor, Señor, rey de los dioses y señor de poderosos.
Pon en mi boca un discurso acertado cuando tenga que hablar al león; haz que cambie y aborrezca a nuestro enemigo, para que perezca con todos sus cómplices.
«¡Señor mío, nuestro Rey, tú eres el Unico! Ven a socorrerme, porque estoy sola, no tengo otra ayuda fuera de ti
Salmo responsorial
Salmo 138(137),1-2.2-3.7-8.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
te cantaré en presencia de los ángeles.
Me postraré ante tu santo Templo,
y daré gracias a tu Nombre
por tu amor y tu fidelidad,
porque tu promesa ha superado tu renombre.
Me postraré ante tu santo Templo,
y daré gracias a tu Nombre
por tu amor y tu fidelidad,
porque tu promesa ha superado tu renombre.
Me respondiste cada vez que te invoqué
y aumentaste la fuerza de mi alma.
Si camino entre peligros, me conservas la vida,
extiendes tu mano contra el furor de mi enemigo,
y tu derecha me salva.
El Señor lo hará todo por mí.
Tu amor es eterno, Señor,
¡no abandones la obra de tus manos!
Evangelio
Evangelio según San Mateo 7,7-12.
Jesús dijo a sus discípulos:
Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá.
Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.
¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra?
¿O si le pide un pez, le da una serpiente?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará cosas buenas a aquellos que se las pidan!
Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.
Reflexión del día
«Mi Señor y Dios nuestro, tú eres único. Protégeme, que estoy sola y no tengo otro defensor que tú.» (Est 14,4)
En el Evangelio Jesús nos invita a orar: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá». Estas palabras de Jesús son muy hermosas, porque expresan la verdadera relación entre Dios y el hombre, y porque responden a un problema fundamental en toda la historia de las religiones y de nuestra vida personal. ¿Está bien y es justo pedir a Dios cualquier cosa? ¿O bien la única respuesta hay que dejarla en manos de la trascendencia y grandeza de Dios? ¿No consiste la oración en glorificarle, adorarle, en darle gracias, es decir, en una oración que sería desinteresada?...
Jesús no conoce este temor. Jesús no enseña una religión para élites, totalmente desinteresada. La noción de Dios que Jesús no enseña es diferente: su Dios es muy humano; es un Dios bueno y poderoso. La religión de Jesús es muy humana, muy simple –es la religión de los sencillos: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra porque has escondido estas cosas a lo sabios e inteligentes y las has revelado a los humildes y sencillos» (Mt 11,25). Los pequeños, los que tienen necesidad de la ayuda de Dios y lo dicen, comprenden mucho mejor la verdad que los inteligentes, quienes, rechazando la oración de petición y no admitiendo más que la alabanza desinteresada a Dios, construyen en el hombre una autosuficiencia que no se corresponde con su indigencia, tal como lo expresan las palabras de Ester: «Protégeme» (14,4). Detrás de esta noble actitud que no quiere ser molesta a Dios con su pequeños males, se esconde la duda siguiente: ¿Puede Dios dar respuesta a las realidades de nuestra vida, puede cambiar nuestras situaciones y entrar en la realidad de nuestra vida terrena?...
Si Dios no actúa, si no tiene poder sobre los acontecimientos concretos de nuestra vida, ¿cómo sigue siendo Dios? Y si Dios es amor ¿no encontrará el amor una posibilidad de responder a la esperanza del que le ama? Si Dios es amor, si no pudiera ayudarnos en nuestra vida concreta, el amor no sería el último poder del mundo.
— Cardenal José Ratzinger [Benedicto XVI Retiro predicado en el Vaticano, 1983
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Fuente: Evangelizo.org
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