Calendario litúrgico
Monday, 8 de September de 2008
Natividad de la Bienaventurada Virgen María Ciclo A · Año II
Santo del día: San Pedro Claver
Primera lectura
Libro de Miqueas 5,1-4a.
Así habla el Señor:
Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial.
Por eso, el Señor los abandonará hasta el momento en que dé a luz la que debe ser madre; entonces el resto de sus hermanos volverá junto a los israelitas.
El se mantendrá de pie y los apacentará con la fuerza del Señor, con la majestad del nombre del Señor, su Dios. Ellos habitarán tranquilos, porque él será grande hasta los confines de la tierra.
¡Y él mismo será la paz!
Salmo responsorial
Salmo 13(12),6ab.6cd.
Yo confío en tu misericordia
que mi corazón se alegre porque me salvaste.
¡Cantaré al Señor porque me ha favorecido!
.
Evangelio
Evangelio según San Mateo 1,1-16.18-23.
Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham:
Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos.
Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue padre de Esrón;
Esrón, padre de Arám; Arám, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón.
Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé;
Jesé, padre del rey David. David fue padre de Salomón, y la madre de este fue la que había sido mujer de Urías.
Salomón fue padre de Roboám; Roboám, padre de Abías; Abías, padre de Asá;
Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorám; Jorám, padre de Ozías.
Ozías fue padre de Joatám; Joatám, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías;
Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Amón; Amón, padre de Josías;
Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia.
Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel;
Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacím; Eliacím, padre de Azor.
Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquím; Aquím, padre de Eliud;
Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob.
Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.
Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.
Mientras pensaba en esto, el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.
Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados".
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta:
La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: "Dios con nosotros".
Reflexión del día
«Ahora hago el universo nuevo» (Ap 21,5)
Cuando llegó el momento del encuentro de la naturaleza humana con la divina y estar tan íntimamente unida la una a la otra que las dos no formaran sino una sola persona, necesariamente cada una de ellas debía manifestar toda su integridad. Dios, por su parte, se reveló tal como convenía a Dios; y la Virgen, la única que dio luz a la naturaleza humana...Parece que si Dios se mezcla con la naturaleza humana no desde el origen sino en la plenitud de los tiempos (Gal 3,18), es porque esta naturaleza humana, antes de este momento, no había nacido plenamente; mientras que, ahora, en María, aparecía en toda su integridad...
Es todo esto lo que venimos a celebrar hoy con todo el esplendor. El día del nacimiento de la Virgen es también el del nacimiento del mundo entero, porque este día vio nacer al primer ser plenamente humano. Es ahora que, «la tierra» verdaderamente ha «dado su fruto» (sl 66,7), ella que, con abrojos y espinas, en todo el tiempo no había producido más que la corrupción del pecado (Gn 3,18). Ahora el cielo sabe que no ha sido construido en vano, puesto que la humanidad para la cual fue construido, ve la luz del día...
Por eso la creación entera alaba sin fin a la Virgen, toda lengua canta su gloria con unánime voz, todos los hombres y todos los coros de los ángeles no cesan de cantar himnos a la Madre de Dios. También nosotros le cantamos y todos juntos le ofrecemos nuestra alabanza...: Sólo a ti, Virgen digna de toda alabanza y a tu amor por los hombres, es debido el beneficio de la gracia obtenida que no se debe a nosotros sino a tu generosidad. Escogida como don ofrecido a Dios entre todos los de nuestra raza, has ornado de belleza al resto de la humanidad. Santifica nuestro corazón que ha concebido las palabras que te dirigimos, y priva al terreno de nuestra alma de poder producir cualquier mal, por la gracia y la bondad de tu Hijo único, el Señor Dios y nuestro Salvador Jesucristo... Amén.
— Nicolás Cabasilas (c. 1320-1363) Homilía para la Natividad de la Madre de Dios, 16,18; Patrología oriental, t. 19
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Fuente: Evangelizo.org
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