Calendario litúrgico
martes, 26 de agosto de 2008
Martes de la 21a semana del Tiempo Ordinario Ciclo A · Año II
Santo del día: Santa María Jesús Crucificado Baouardy · Beato Ceferino Namuncurá
Primera lectura
Segunda Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 2,1-3a.14-17.
Acerca de la Venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, les rogamos, hermanos,
que no se dejen perturbar fácilmente ni se alarmen, sea por anuncios proféticos, o por palabras o cartas atribuidas a nosotros, que hacen creer que el Día del Señor ya ha llegado.
Que nadie los engañe de ninguna manera. Porque antes tiene que venir la apostasía y manifestarse el hombre impío, el Ser condenado a la perdición,
El los llamó, por medio de nuestro Evangelio, para que posean la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y conserven fielmente las tradiciones que aprendieron de nosotros, sea oralmente o por carta.
Que nuestro Señor Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos amó y nos dio gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza,
los reconforte y fortalezca en toda obra y en toda palabra buena.
Salmo responsorial
Salmo 96(95),10.11-12a.12b-13.
Digan entre las naciones: «El Señor reina!
El mundo está firme y no vacilará.
El Señor juzgará a los pueblos con rectitud.»
Alégrese el cielo y exulte la tierra,
resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos,
griten de gozo los árboles del bosque.
Griten de gozo delante del Señor,
porque él viene a gobernar la tierra:
Él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con su verdad.
Evangelio
Evangelio según San Mateo 23,23-26.
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello.
¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno!
¡Fariseo ciego! Limpia primero la copa por dentro, y así también quedará limpia por fuera.
Reflexión del día
«Purifica primero tu interior «
¡Oh Dios mío, cuán admirable es tu amor para con nosotros! ¡Sois infinitamente digno de ser amado, alabado y glorificado! Nosotros, de ninguna manera tenemos corazón ni espíritu que sea digno de ello; pero vuestra sabiduría y vuestra bondad nos han dado un medio para ello: nos habéis dado el Espíritu y el corazón de vuestro Hijo para ser nuestro propio espíritu y nuestro propio corazón, según la promesa que nos habéis hecho por vuestro profeta: «Os daré un corazón nuevo, os infundiré un espíritu nuevo» (Ez 36,26). Y para que conociéramos cuál es este corazón y este espíritu nuevo, habéis añadido: «Pondré mi Espíritu» que es mi corazón, «en vosotros» (v. 27). Tan sólo el Espíritu y el corazón de Dios son dignos de amar y alabar a Dios, capaces de bendecirlo y amarlo tanto como se debe. Por eso nos habéis dado vuestro corazón, el corazón de vuestro Hijo Jesús, y también el corazón de su divina madre y el de todos los santos y el de los ángeles que, todos juntos, no hacen sino un solo corazón, tal como pasa con la cabeza y los miembros, que no son sino un solo cuerpo (Ef 4,15)...
Renunciad, pues, hermanos a vuestro propio corazón, a vuestro propio espíritu, a vuestra propia voluntad y a vuestro amor propio. Daos a Jesús para poder entrar en la inmensidad de su corazón que contiene el de su madre y el de todos los santos, para poderos perder en este abismo de amor, de humildad y de paciencia. Si amáis a vuestro prójimo y tenéis un acto de caridad para hacer, amadle y haced por él lo que debáis en el corazón de Jesús. Si se trata de humillarse, que sea con la humildad de este corazón. Si se trata de obedecer, que sea con la obediencia de su corazón. Si hay que alabar, adorar, agradecer a Dios, que sea unidos a la adoración, la alabanza y la acción de gracias que se nos da a través de este gran corazón... Cualquier cosa que hagáis, hacedlo todo en el espíritu de este corazón renunciando al vuestro, dándoos a Jesús para actuar con el Espíritu que anima su corazón.
— San Juan Eudes (1601-1680) Corazón admirable, c. 12
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Fuente: Evangelizo.org
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