Calendario litúrgico
miércoles, 30 de abril de 2008
Miércoles de la 6a semana de Pascua Ciclo A · Año II
Santo del día: San Mariano (s. III)
Primera lectura
Libro de los Hechos de los Apóstoles 17,15.22-34.18,1.
Los que acompañaban a Pablo lo condujeron hasta Atenas, y luego volvieron con la orden de que Silas y Timoteo se reunieran con él lo más pronto posible.
Pablo, de pie, en medio del Aréopago, dijo: Atenienses, veo que ustedes son, desde todo punto de vista, los más religiosos de todos los hombres.
En efecto, mientras me paseaba mirando los monumentos sagrados que ustedes tienen, encontré entre otras cosas un altar con esta inscripción: 'Al dios desconocido'. Ahora, yo vengo a anunciarles eso que ustedes adoran sin conocer.
El Dios que ha hecho el mundo y todo lo que hay en él no habita en templos hechos por manos de hombre, porque es el Señor del cielo y de la tierra.
Tampoco puede ser servido por manos humanas como si tuviera necesidad de algo, ya que él da a todos la vida, el aliento y todas las cosas.
El hizo salir de un solo principio a todo el género humano para que habite sobre toda la tierra, y señaló de antemano a cada pueblo sus épocas y sus fronteras,
para que ellos busquen a Dios, aunque sea a tientas, y puedan encontrarlo. Porque en realidad, él no está lejos de cada uno de nosotros.
En efecto, en él vivimos, nos movemos y existimos, como muy bien lo dijeron algunos poetas de ustedes: 'Nosotros somos también de su raza'.
Y si nosotros somos de la raza de Dios, no debemos creer que la divinidad es semejante al oro, la plata o la piedra, trabajados por el arte y el genio del hombre.
Pero ha llegado el momento en que Dios, pasando por alto el tiempo de la ignorancia, manda a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan.
Porque él ha establecido un día para juzgar al universo con justicia, por medio de un Hombre que él ha destinado y acreditado delante de todos, haciéndolo resucitar de entre los muertos".
Al oír las palabras "resurrección de los muertos", unos se burlaban y otros decían: "Otro día te oiremos hablar sobre esto".
Así fue cómo Pablo se alejó de ellos.
Sin embargo, algunos lo siguieron y abrazaron la fe. Entre ellos, estaban Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos otros.
Después de esto, Pablo dejó Atenas y fue a Corinto.
Salmo responsorial
Salmo 148(147),1-2.11-12ab.12c-14a.14bcd.
Alaben al Señor desde el cielo,
alábenlo en las alturas;
alábenlo, todos sus ángeles,
alábenlo, todos sus ejércitos.
Los reyes de la tierra y todas las naciones,
los príncipes y los gobernantes de la tierra;
los ancianos,
los jóvenes
y los niños.
Alaben el nombre del Señor.
Porque sólo su Nombre es sublime;
su majestad está sobre el cielo y la tierra,
y él exalta la fuerza de su pueblo.
¡A él, la alabanza de todos sus fieles,
y de Israel, el pueblo de sus amigos!
¡Aleluya!
Evangelio
Evangelio según San Juan 16,12-15.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: 'Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes'."
Reflexión del día
“Cuando él vendrá, el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la verdad plena”
Si quieres orar en tu corazón y no te sientes capaz, conténtate con decir la oración con los labios, y procura tener tu espíritu atento a lo que dices. Poco a poco el Señor te dará la gracia de la oración interior, y sabrás orar sin distraerte. No busques llegar a la oración del corazón a través de medios técnicos; con ellos dañarás tu corazón, y al final, no harás más que orar con los labios. Reconoce cómo has de ordenar tu vida espiritual: Dios concede sus dones al alma humilde y sincera. Sé obediente, conserva en todo la medida adecuada, en la comida, en las palabras, en todo lo que emprendas. Entonces será el mismo Señor quien te dará la gracia de la oración interior…
El silencio espiritual nace del deseo de cumplir el mandato de Cristo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas” (Mc 12,33). Este silencio viene suscitado por la búsqueda del Dios viviente por aquel que quiere liberarse de las tentaciones de este mundo para encontrar al Señor en la plenitud del amor, para vivir en su presencia por la oración pura. Señor, ¿cómo podría no buscarte? ¡Te has revelado a mi alma de manera tan increíble! La has hecho prisionera de tu amor y no puede olvidarte. En efecto, de repente, por el Espíritu Santo, el alma reconoce al Señor; ¿quién puede describir este gozo y esta consolación? El Santo Espíritu actúa en el hombre todo entero, en su inteligencia, alma y cuerpo; de esta manera Dios es reconocido en la tierra tal como lo es en el cielo. El Señor, en su infinita bondad, me ha concedido esta gracia, a mí que soy un pecador, para que los hombres le conozcan y se vuelvan a Él.
— Siluan (1886-1938) Escritos espirituales
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Fuente: Evangelizo.org
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