Calendario litúrgico
Thursday, 7 de February de 2008
Jueves después del Miércoles de Ceniza Ciclo A · Año II
Santo del día: Beato Pío IX · Santo Tobías A.T. · Beato Guido de Montfellier
Primera lectura
Deuteronomio 30,15-20.
Moisés habló al pueblo diciendo:
Hoy pongo delante de ti la vida y la felicidad, la muerte y la desdicha.
Si escuchas los mandamientos del Señor, tu Dios, que hoy te prescribo, si amas al Señor, tu Dios, y cumples sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos, entonces vivirás, te multiplicarás, y el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde ahora vas a entrar para tomar posesión de ella.
Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, si te dejas arrastrar y vas a postrarte ante otros dioses para servirlos,
yo les anuncio hoy que ustedes se perderán irremediablemente, y no vivirán mucho tiempo en la tierra que vas a poseer después de cruzar el Jordán.
Hoy tomo por testigos contra ustedes al cielo y a la tierra; yo he puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, y vivirás, tú y tus descendientes,
con tal que ames al Señor, tu Dios, escuches su voz y le seas fiel. Porque de ello depende tu vida y tu larga permanencia en la tierra que el Señor juró dar a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob.
Salmo responsorial
Salmo 1,1-2.3.4.6.
¡Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los impíos,
sino que se complace en la ley del Señor
y la medita de día y de noche!
El es como un árbol
plantado al borde de las aguas,
que produce fruto a su debido tiempo,
y cuyas hojas nunca se marchitan:
todo lo que haga le saldrá bien.
No sucede así con los malvados:
ellos son como paja que se lleva el viento.
Porque el Señor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los malvados termina mal.
Evangelio
Evangelio según San Lucas 9,22-25.
Jesús dijo a sus discípulos:
"El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".
Después dijo a todos: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga.
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará.
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?
Reflexión del día
Aprender a “devolver” el amor que Cristo nos revela a través de su cruz
En mi mensaje de Cuaresma he querido subrayar el inmenso amor que Dios nos tiene, con el fin de que los cristianos de cualquier comunidad puedan, durante el tiempo cuaresmal hacer, espiritualmente, con María y Juan, el discípulo amado, una parada en su camino interior, al lado de aquel que sobre la cruz ha consumado el sacrificio de su vida por la humanidad (Jn 19,25). Sí, queridos hermanos y hermanas, la cruz es la revelación definitiva del amor y la misericordia divinos, también para nosotros, hombres y mujeres de nuestra época que, a menudo, estamos distraídos por ocupaciones e intereses materiales y pasajeros.
Dios es amor, y su amor es el secreto de nuestra felicidad. Pero para entrar en este misterio de amor, no hay otro camino que el de perderse, el de darse, el camino de la cruz. “Si alguno quiere venir detrás de mi, dice el Señor, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mc 8,34). Por ello la liturgia de Cuaresma, al invitarnos a la reflexión y a la oración, nos anima a dar un valor principal a la penitencia y al sacrificio, para rechazar el pecado y el mal y vencer el egoísmo y la indiferencia. La oración, el ayuno y la penitencia, las obras de caridad para con los hermanos, se convierten en senderos espirituales a recorrer para que se opere el retorno de Dios como respuesta a las repetidas llamadas a la conversión que conlleva también la liturgia del Miércoles de ceniza (Jl 2,12-13; Mt 6,16-18).
Queridos hermanos y hermanas, que el tiempo de Cuaresma en el cual entramos… sea para todos una renovada experiencia del amor misericordioso de Cristo que, en la cruz, derramó su sangre por nosotros. Metámonos dócilmente a su escuela para aprender a “devolver”, cuando sea, su amor a nuestro prójimo, especialmente a aquellos que sufren y experimentan dificultades. Esta es la misión de todo discípulo de Cristo.
— Benedicto XVI Audiencia general del 21•02•07
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Fuente: Evangelizo.org
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