Calendario litúrgico
Saturday, 1 de December de 2007
Sábado de la 34a semana del Tiempo Ordinario Ciclo C · Año I
Santo del día: Beata Clementina Nengapeta Anuarite · San Carlos de Foucauld
Primera lectura
Libro de Daniel 7,15-27.
Yo, Daniel, quedé profundamente turbado en mi espíritu, y las visiones de mi imaginación me llenaron de espanto.
Me acerqué a uno de los que estaban de pie y le pregunté la verdad acerca de todo aquello. El me habló y me hizo conocer la interpretación de las cosas.
"Esos cuatro animales enormes son cuatro reyes que se alzarán de la tierra;
y los Santos del Altísimo recibirán la realeza, y la poseerán para siempre, por los siglos de los siglos".
Entonces quise saber la verdad acerca del cuarto animal, que era diferente de todos los demás, extremadamente horrible, y que tenía dientes de hierro y garras de bronce: el que devoraba, trituraba y pisoteaba el resto con las patas;
y también acerca de los diez cuernos de su cabeza, y del otro cuerno que se había elevado y ante el cual habían caído tres; es decir, el cuerno que tenía ojos y una boca que hablaba con insolencia, y que parecía más grande que los otros.
Yo miraba, y este cuerno hacía la guerra a los Santos del Altísimo y prevalecía sobre ellos,
hasta que vino el Anciano, se hizo justicia a los Santos del Altísimo y llegó el momento en que los Santos entraron en posesión de la realeza.
El habló así: "En lo que respecta al cuarto animal, habrá sobre la tierra un cuarto reino, diferente de todos los reinos: él devorará toda la tierra, la pisoteará y la triturará.
En cuanto a los diez cuernos, de este reino surgirán diez reyes, y otro surgirá después de ellos: será diferente de los anteriores y abatirá a tres reyes.
Hablará contra el Altísimo y maltratará a los Santos del Altísimo. Tratará de cambiar los tiempos festivos y la Ley, y los Santos serán puestos en sus manos por un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo.
Pero luego se sentará el tribunal, y a ese rey se le quitará el dominio, para que sea destruido y aniquilado definitivamente.
Y la realeza, el dominio y la grandeza de todos los reinos bajo el cielo serán entregados al pueblo de los Santos del Altísimo. Su reino es un reino eterno, y todos los imperios lo servirán y le obedecerán".
Salmo responsorial
Libro de Daniel 3,82.83.84.85.86.87.
Todos los hombres, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Israel, bendice al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Sacerdotes del Señor, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Servidores del Señor, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Espíritus y almas de los justos, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Santos y humildes de corazón, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Evangelio
Evangelio según San Lucas 21,34-36.
Jesús dijo a sus discípulos:
"Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes
como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra.
Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre".
Reflexión del día
“Estad despiertos y orad en todo tiempo”
El que quiere orar en paz debe tener en cuenta no sólo el lugar, sino también el tiempo. El momento del descanso es el más favorable y cuando el sueño de la noche hace que todo permanezca en un silencio profundo, la oración se hace más libre y más pura. “Levántate durante la noche, al comienzo de la vigilia, y derrama tu corazón como el agua delante del Señor” (Lm 2,19). ¡Con que seguridad la oración sube durante la noche, cuando sólo Dios es el testigo de ella, juntamente con el ángel que la recibe para ir a presentarla al altar celestial! Es agradable y luminosa, teñida de pudor. Es tranquila, apacible, cuando ningún ruido, ningún grito viene a interrumpirla. Es pura y sincera, cuando el polvo de las preocupaciones de la tierra no la puede ensuciar. No hay ningún espectador que pueda exponerla a la tentación por sus elogios y adulaciones.
Por eso la Esposa [del Cántico de los Cánticos] actúa con tanta sabiduría como pudor al escoger la soledad nocturna de su cuarto para orar, es decir, para buscar al Verbo, porque todo es uno. Oras si, al orar, no buscas otra cosa que no sea el Verbo, la Palabra de Dios, o si el objeto de tu oración no tiene más relación que con el Verbo. Porque en él lo encuentras todo: el remedio a tus heridas, la ayuda a tus necesidades, la enmienda de tus defectos, la fuente de tu progreso, en pocas palabras, todo lo que un hombre puede y debe desear. No hay ninguna razón para pedir al Verbo otra cosa que no sea Él mismo, puesto que él es todas las cosas. Si, como es necesario, parece que pedimos ciertos bienes concretos, y si, como debemos, los deseamos relacionados con el Verbo, no son las cosas en sí mismas que pedimos, sino a aquel que es la causa de nuestra oración.
— San Bernardo (1091-1153) Sermón 86 sobre el Cantar de los Cantares
Homilías de los papas
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Fuente: Evangelizo.org
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