Calendario litúrgico
Saturday, 13 de October de 2007
Sábado de la 27a semana del Tiempo Ordinario Ciclo C · Año I
Santo del día: San Eduardo Rey
Primera lectura
Libro de Joel 4,12-21.
¡Que despierten y suban las naciones al valle de Josafat! Porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor.
Pongan mano a la hoz: la mies está madura; vengan a pisar: el lagar está lleno; las cubas desbordan: ¡tan grande es su maldad!
¡Multitudes innumerables en el valle de la Decisión! Porque se acerca el Día del Señor en el valle de la Decisión.
El sol y la luna se oscurecen, las estrellas pierden su brillo.
El Señor ruge desde Sión y desde Jerusalén hace oír su voz: ¡tiemblan el cielo y la tierra! ¡Pero el Señor será un refugio para su pueblo, un resguardo para los israelitas!
Así ustedes sabrán que yo soy el Señor, su Dios, que habito en Sión, mi santa Montaña. Jerusalén será un lugar santo, y los extranjeros no pasarán más por ella.
Aquel día, las montañas destilarán vino nuevo y manará leche de las colinas; por todos los torrentes de Judá correrán las aguas, y brotará un manantial de la Casa del Señor, que regará el valle de las Acacias.
Egipto se convertirá en una desolación y Edóm en un desierto desolado, a causa de la violencia cometida contra las hijos de Judá, cuya sangre inocente derramaron en su país.
Pero Judá será habitada para siempre y Jerusalén por todas las generaciones.
Yo vengaré su sangre, no la dejaré impune, y el Señor tendrá su morada en Sión.
Salmo responsorial
Salmo 97(96),1-2.5-6.11-12.
¡El Señor reina! Alégrese la tierra,
regocíjense las islas incontables.
Nubes y Tinieblas lo rodean,
la Justicia y el Derecho son
la base de su trono.
Las montañas se derriten como cera
delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra.
Los cielos proclaman su justicia
y todos los pueblos contemplan su gloria.
Nace la luz para el justo,
y la alegría para los rectos de corazón.
Alégrense, justos, en el Señor
y alaben su santo Nombre.
Evangelio
Evangelio según San Lucas 11,27-28.
Cuando Jesús terminó de hablar, una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo: "¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron!".
Jesús le respondió: "Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican".
Reflexión del día
"Felices los que escuchan la palabra de Dios y la guardan"
María era muy reservada; nosotros encontramos la prueba en el Evangelio. ¿Cuándo habeís visto que ella fuera locuaz o llena de presunción? Un día, ella estaba asomada a la puerta, dejando hablar a su hijo, pero no usa de su autoridad maternal ni para interrumpir su predicación, ni para entrar en la casa donde estaba el predicando (Mc,3,31)
Si yo tengo buena memoria, los evangelistas nos hacen escuchar por cuatro veces las palabras de Maria. La primera, cuando ella le pregunta al ángel; esperando una respuesta: La segunda, en su visita a su prima Isabel, en el momento en que es ensalzada por su prima, María quiere aun mas ensalzar al Señor. La tercera, cuando ella se queja a su hijo, a la edad de doce años, que su padre y ella misma le había buscado con inquietud. La cuarta, en las bodas de Caná, cuando ella interpela a su hijo por los servidores.
En todas las otras circunstancias, María se muestra lenta en el hablar, pronta para la escucha, pues ”ella conservaba todas estas palabras , meditándolas en su corazón” (Lc 2,19.51). No, no encontrareis en ninguna parte que ella hay hablado, del mismo misterio de la Encarnación. ¡Desdichados nosotros que debemos respirar por la nariz! ¡ Desdichados nosotros que desparramamos nuestra alma, como un recipiente que está agujereado!
¡Que fe tenía Maria al escuchar a su hijo, no solamente hablaba en parábolas a la multitud, pero en la intimidad, revelaba a sus discípulos los secretos del Reino de los cielos! . Ella le ha visto hacer milagros, después suspendido en la cruz, muerto, resucitado, y subido al cielo. ¿Qué fe nos dice a nosotros que en todas estas circunstancias la voz de la Virgen se escuchó?.....Cuanto mas que María es grande ya que ella se humilló no solamente en todo, sino mas que todos.
— San Bernardo (1091-1153)
Homilías de los papas
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Fuente: Evangelizo.org
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