Calendario litúrgico
Thursday, 21 de June de 2007
Jueves de la 11a semana del Tiempo Ordinario Ciclo C · Año I
Santo del día: San Luis Gonzaga
Primera lectura
Carta II de San Pablo a los Corintios 11,1-11.
¡Ojalá quisieran tolerar un poco de locura de mi parte! De hecho, ya me toleran.
Yo estoy celoso de ustedes con el celo de Dios, porque los he unido al único Esposo, Cristo, para presentarlos a él como una virgen pura.
Pero temo que, así como la serpiente, con su astucia, sedujo a Eva, también ustedes se dejen corromper interiormente, apartándose de la sinceridad debida a Cristo.
Si alguien viniera a predicarles otro Jesucristo, diferente del que nosotros hemos predicado, o si recibieran un Espíritu distinto del que han recibido, u otro Evangelio diverso del que han aceptado, ¡ciertamente lo tolerarían!
Yo pienso, sin embargo, que no soy inferior a esos que se consideran "apóstoles por excelencia".
Porque, aunque no soy más que un profano en cuanto a la elocuencia, no lo soy en cuanto al conocimiento; y esto lo he demostrado en todo y delante de todos.
¿Acaso procedí mal al anunciarles gratuitamente la Buena Noticia de Dios, humillándome a mí mismo para elevarlos a ustedes?
Yo he despojado a otras Iglesias, aceptando su ayuda, para poder servirlos a ustedes.
Y cuando estaba entre ustedes, aunque me encontré necesitado, no fui gravoso para nadie, porque los hermanos que habían venido de Macedonia me proveyeron de lo que necesitaba. Siempre evité serles una carga, y así lo haré siempre.
Les aseguro por la verdad de Cristo que reside en mí, que yo no quiero perder este motivo de orgullo en la región de Acaya.
¿Será acaso porque no los amo? Dios lo sabe.
Salmo responsorial
Salmo 111(110),1-2.3-4.7-8.
Doy gracias al Señor de todo corazón,
en la reunión y en la asamblea de los justos.
Grandes son las obras del Señor:
los que las aman desean comprenderlas.
Su obra es esplendor y majestad,
su justicia permanece para siempre.
Él hizo portentos memorables,
el Señor es bondadoso y compasivo.
Las obras de sus manos son verdad y justicia;
todos sus preceptos son indefectibles:
están afianzados para siempre
y establecidos con lealtad y rectitud.
Evangelio
Evangelio según San Mateo 6,7-15.
Jesús dijo a sus discípulos:
Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados.
No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.
Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre,
que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido.
No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.
Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes.
Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.
Reflexión del día
"Vosotros, pues, orad así: "Padre Nuestro"
Sin Jesús no sabemos, verdaderamente, qué es un “Padre”. Es en su oración que se nos ha sido dado comprenderlo claramente, y esta oración le pertenece intrínsecamente. Un Jesús que no fuera perpetuamente sumergido en el Padre, o que no estuviera en una permanente comunicación íntima con él, sería un ser totalmente diferente al Jesús de la Biblia y al verdadero Jesús de la historia. Su vida surge del núcleo de su oración; es a partir de ella que ha comprendido a Dios, al mundo y a los hombres…
Surge entonces una nueva pregunta: ¿esta comunicación… es igualmente esencial al Padre que él invoca hasta el punto de que también él sería diferente si no fuera invocado con este nombre? ¿O bien sólo le roza sin penetrar en él? La respuesta es la siguiente: al Padre le corresponde decir “Hijo” de la misma manera que a Jesús le corresponde decir “Padre”. Sin esta invocación tampoco Jesús sería él mismo. Jesús no tiene tan sólo un contacto exterior con el Padre; es parte consistente del ser divino de Dios en tanto que Hijo. Incluso antes de crear el mundo, Dios era ya el Amor del Padre y del Hijo. Si puede ser nuestro Padre y la medida de toda paternidad, es porque él mismo es Padre desde toda la eternidad. Así, pues, en la oración de Jesús la misma interioridad de Dios se hace visible; vemos cómo es Dios. La fe en el Dios trinitario es la explicación de lo que es la oración de Jesús. En esta oración la Trinidad se nos muestra con toda claridad…
Ser cristiano, pues, significa: participar en la oración de Jesús, hacer que él, es decir, en su modelo de oración, sea nuestro modelo de vida. Ser cristiano significa: decir con él “Padre” y así ser hijo, hijo de Dios –Dios- en la unidad del Espíritu que hace que seamos nosotros mismos, y a través de esta realidad nos agrega a la unidad de Dios. Ser cristiano significa: mirar al mundo a partir de su núcleo, y a través de ello llegar a ser libres, llenos de esperanza, decididos y confiados.
— Cardenal José Ratzinger [Benedicto XVI El Dios de Jesucristo
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