Calendario litúrgico
Friday, 8 de June de 2007
Viernes de la 9a semana del Tiempo Ordinario Ciclo C · Año I
Santo del día: Santa Madre Mariam Thresa Mankidiyan
Primera lectura
Libro de Tobías 11,5-17.
Ana estaba sentada con la mirada fija en el camino por donde debía volver su hijo.
De pronto presintió que él llegaba y dijo al padre: "¡Ya viene tu hijo con su compañero!".
Rafael dijo a Tobías, antes que él se acercara a su padre: "Seguro que tu padre va a recobrar la vista.
Untale los ojos con la hiel del pez; el remedio hará que las manchas blancas se contraigan y se desprendan de sus ojos. Así tu padre recobrará la vista y verá la luz".
La madre corrió a echarse al cuello de su hijo, diciéndole: "¡Ahora sí que puedo morir, porque te he vuelto a ver, hijo mío!". Y se puso a llorar.
Tobit también se levantó y, tropezando, salió por la puerta del patio. Tobías corrió hacia él,
con la hiel del pez en su mano; le sopló en los ojos y, sosteniéndolo, le dijo: "¡Animo, padre!". Después le aplicó el remedio y se lo frotó.
Luego le sacó con ambas manos las escamas de los ojos.
Entonces su padre lo abrazó llorando y le dijo: "¡Te veo, hijo mío, luz de mis ojos!".
Y añadió: "¡Bendito sea Dios! ¡Bendito sea su gran Nombre! ¡Benditos sean todos sus santos ángeles! ¡Que su gran Nombre esté sobre nosotros! ¡Benditos sean los ángeles por todos los siglos!
Porque él me había herido, pero tuvo compasión de mí, y ahora veo a mi hijo Tobías". Tobías entró en la casa, lleno de gozo y bendiciendo a Dios en alta voz. Luego informó a su padre sobre el buen resultado del viaje: le contó cómo había recuperado el dinero y cómo se había casado con Sara, hija de Ragüel. Y añadió: "Llegará de un momento a otro, porque está a las puertas de Nínive".
Tobit salió al encuentro de su nuera hasta las puertas de Nínive, bendiciendo a Dios lleno de alegría. Al verlo caminar con todo su vigor, sin la ayuda de nadie, los habitantes de Nínive quedaron maravillados. Tobit proclamaba delante de todos que Dios había tenido misericordia de él y le había devuelto la vista.
Después se acercó a Sara, la esposa de su hijo Tobías, y la bendijo, diciendo: "¡Bienvenida, hija mía! ¡Bendito sea Dios, que te trajo hasta nosotros! ¡Bendito sea tu padre, bendito sea mi hijo Tobías, y bendita seas tú, hija mía! ¡Entra en tu casa con gozo y bendición!".
Salmo responsorial
Salmo 146(145),2abc.7.8-9a.9bc-10.
Alabaré al Señor toda mi vida;
mientras yo exista, cantaré al Señor.
.
Hace justicia a los oprimidos
y da pan a los hambrientos.
El Señor libera a los cautivos,
Abre los ojos de los ciegos
y endereza a los que están encorvados,
el Señor ama a los justos
El Señor protege a los extranjeros
y sustenta al huérfano y a la viuda;
y entorpece el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
reina tu Dios, Sión,
a lo largo de las generaciones.
¡Aleluya!
Evangelio
Evangelio según San Marcos 12,35-37.
Jesús se puso a enseñar en el Templo y preguntaba: "¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David?
El mismo David ha dicho, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.
Si el mismo David lo llama 'Señor', ¿Cómo puede ser hijo suyo?". La multitud escuchaba a Jesús con agrado.
Reflexión del día
«Su nombre es Rey de reyes y Señor de los señores» (Ap 19,16)
Si alguno quiere honrar a Dios que se postre ante su Hijo. Sin esto, el Padre no acepta ninguna adoración. Desde lo alto del cielo el Padre ha hecho oír estas palabras: «Este es mi Hijo muy amado, en el que tengo mis complacencias» (Mt 3,17). El Padre se ha complacido en el Hijo... que es llamado «Señor» (Lc 2,11), no abusivamente como los señores humanos, sino porque el señorío le pertenece naturalmente desde toda la eternidad...
Continuando siendo siempre él mismo, y conservando verdaderamente la gloria inmutable de la filiación, se adapta, sin embargo, a nuestras debilidades, como un habilidoso médico y un amo compasivo. Y lo ha hecho cuando realmente era Señor; cuando su poder no se debía a un anticipo, sino que la gloria del señorío le era debida siempre por naturaleza; cuando no era un señor a nuestra manera, sino que era Señor con toda verdad, ejerciendo el señorío, con el beneplácito de su Padre, sobre sus propias criaturas. Nosotros, en efecto, tenemos dominio sobre hombres que son nuestros iguales en dignidad y en sufrimiento, a menudo sobre personas de edad más avanzada. En nuestro Señor Jesucristo, al contrario, el señorío no es de esta clase: es ante todo Creador, luego Señor. Lo ha creado todo según la voluntad del Padre, y ejerce el señorío sobre lo que solamente por él existe.
— San Cirilo de Jerusalén (313-350) Catequesis bautismal 10, 2-5; PG 33, 662s
Homilías de los papas
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Fuente: Evangelizo.org
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