Calendario litúrgico
Saturday, 10 de February de 2007
Sábado de la 5a semana del Tiempo Ordinario Ciclo C · Año I
Santo del día: Santa Escolástica
Primera lectura
Libro de Génesis 3,9-24.
Después que Adán comió del árbol, el Señor Dios llamó al hombre y le dijo: "¿Dónde estás?".
"Oí tus pasos por el jardín, respondió él, y tuve miedo porque estaba desnudo. Por eso me escondí".
El replicó: "¿Y quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol que yo te prohibí?".
El hombre respondió: "La mujer que pusiste a mi lado me dio el fruto y yo comí de él".
El Señor Dios dijo a la mujer: "¿Cómo hiciste semejante cosa?". La mujer respondió: "La serpiente me sedujo y comí".
Y el Señor Dios dijo a la serpiente: "Por haber hecho esto, maldita seas entre todos los animales domésticos y entre todos los animales del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre, y comerás polvo todos los días de tu vida.
Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo. El te aplastará la cabeza y tú le acecharás el talón".
Y el Señor Dios dijo a la mujer: "Multiplicaré los sufrimientos de tus embarazos; darás a luz a tus hijos con dolor. Sentirás atracción por tu marido, y él te dominará".
Y dijo al hombre: "Porque hiciste caso a tu mujer y comiste del árbol que yo te prohibí, maldito sea el suelo por tu culpa. Con fatiga sacarás de él tu alimento todos los días de tu vida.
El te producirá cardos y espinas y comerás la hierba del campo.
Ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, de donde fuiste sacado. ¡Porque eres polvo y al polvo volverás!".
El hombre dio a su mujer el nombre de Eva, por ser ella la madre de todos los vivientes.
El Señor Dios hizo al hombre y a su mujer unas túnicas de pieles y los vistió.
Después el Señor Dios dijo: "El hombre ha llegado a ser como uno de nosotros en el conocimiento del bien y del mal. No vaya a ser que ahora extienda su mano, tome también del árbol de la vida, coma y viva para siempre".
Entonces expulsó al hombre del jardín de Edén, para que trabajara la tierra de la que había sido sacado.
Y después de expulsar al hombre, puso al oriente del jardín de Edén a los querubines y la llama de la espada zigzagueante, para custodiar el acceso al árbol de la vida.
Salmo responsorial
Salmo 90(89),2.3-4.5-6.12-13.
Antes que fueran engendradas las montañas,
antes que nacieran la tierra y el mundo,
desde siempre y para siempre, tú eres Dios.
Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,
con sólo decirles: “Vuelvan, seres humanos”.
Porque mil años son ante tus ojos
como el día de ayer, que ya pasó,
como una vigilia de la noche.
Tú los arrebatas, y son como un sueño,
como la hierba que brota de mañana:
por la mañana brota y florece,
y por la tarde se seca y se marchita.
Enséñanos a calcular nuestros años,
para que nuestro corazón alcance la sabiduría.
¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo...?
Ten compasión de tus servidores.
Evangelio
Evangelio según San Marcos 8,1-10.
En esos días, volvió a reunirse una gran multitud, y como no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
"Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer.
Si los mando en ayunas a sus casas, van a desfallecer en el camino, y algunos han venido de lejos".
Los discípulos le preguntaron: "¿Cómo se podría conseguir pan en este lugar desierto para darles de comer?".
El les dijo: "¿Cuántos panes tienen ustedes?". Ellos respondieron: "Siete".
Entonces él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo, después tomó los siete panes, dio gracias, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. Ellos los repartieron entre la multitud.
Tenían, además, unos cuantos pescados pequeños, y después de pronunciar la bendición sobre ellos, mandó que también los repartieran.
Comieron hasta saciarse y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado.
Eran unas cuatro mil personas. Luego Jesús los despidió.
En seguida subió a la barca con sus discípulos y fue a la región de Dalmanuta.
Reflexión del día
“Tomó los siete panes, pronunció la Acción de Gracias y los partió”
Jesús partió el pan. Si no hubiera partido el pan ¿cómo hubieran llegado hasta nosotros las migajas? Pero él lo partió y repartió; “lo repartió y dio a los pobres” (Sl 111,9 Vlg). Lo ha roto por gracia, para romper la cólera del Padre y la suya. Dios lo había dicho: nos hubiera exterminado si su Único “su elegido, no se hubiera puesto en la brecha frente a él, para apartar su cólera del exterminio” (Sl 105, 23). Se puso delante de Dios y lo apaciguó; por su fuerza indefectible, se mantuvo de pié, no roto.
Pero él mismo, voluntariamente, ha roto, ha ofrecido su carne hecha pedazos por el sufrimiento. Es ahí que “quebró el escudo” (Sl 75,4) “rompió la cabeza del dragón” (Sl 73,14), a todos nuestros enemigos, en su cólera. Allí rompió, en cierta manera, las tablas de la primera alianza a fin de que no estemos ya más bajo la Ley. Allí quebró el yugo de nuestra cautividad. Quebró todo lo que nos quebraba a nosotros para reparar todo lo que en nosotros estaba roto y para “dejar libres a los oprimidos” (Is 58,6). En efecto, estábamos “cautivos de hierros y miserias” (Sl 106,10).
Buen Jesús, todavía hoy, aunque tú hayas quebrado la cólera, partido el pan para nosotros, pobres mendigos, todavía tenemos hambre... Parte este pan cada día para los que tienen hambre. Porque hoy y todos los días podamos recoger algunas migajas, y cada día tengamos de nuevo necesidad de nuestro pan cotidiano. “El pan nuestro de cada día, dánosle hoy” (Lc 11,3). Si tú no nos lo das ¿quién nos lo dará? En nuestra pobreza y necesidad, no tenemos a nadie que nos parta el pan, nadie para alimentarnos, nadie para rehacer nuestras fuerzas, nadie si no eres tú, oh Dios nuestro. En toda consolación que nos envías, recogemos las migajas de este pan que nos partes y saboreamos “cuán dulce es tu misericordia” (Sl 108, 21 Vlg).
— Baudoin de Ford (¿-c. 1190) El sacramento del altar, II, 1
Homilías de los papas
Elige un papa para leer su palabra sobre este evangelio (Mc 8,1-10).
Aún no hay un extracto seleccionado de León XIV para este evangelio. Puedes explorar su archivo oficial de homilías:
Ver todas las homilías de León XIV en vatican.va →Aún no hay un extracto seleccionado de Francisco para este evangelio. Puedes explorar su archivo oficial de homilías:
Ver todas las homilías de Francisco en vatican.va →Aún no hay un extracto seleccionado de Benedicto XVI para este evangelio. Puedes explorar su archivo oficial de homilías:
Ver todas las homilías de Benedicto XVI en vatican.va →Aún no hay un extracto seleccionado de Juan Pablo II para este evangelio. Puedes explorar su archivo oficial de homilías:
Ver todas las homilías de Juan Pablo II en vatican.va →Los extractos son citas breves; el texto íntegro es © Libreria Editrice Vaticana. Enlazamos a la fuente oficial en cada caso.
Fuente: Evangelizo.org
Página permanente de este evangelio (por su día litúrgico y ciclo) →