Calendario litúrgico
Tuesday, 1 de August de 2006
Martes de la 17a semana del Tiempo Ordinario Ciclo B · Año II
Santo del día: Beato Pierre Claverie · San Alfonso María Ligorio
Primera lectura
Libro de Jeremías 14,17-22.
Tú les dirás esta palabra: Que mis ojos se deshagan en lágrimas, día y noche, sin cesar, porque la virgen hija de mi pueblo ha sufrido un gran quebranto, una llaga incurable.
Si salgo al campo abierto, veo las víctimas de la espada; si entro en la ciudad, veo los sufrimientos del hambre. Sí, hasta el profeta y el sacerdote recorren el país y no logran comprender.
¿Has rechazado del todo a Judá? ¿Estás disgustado con Sión? ¿Por qué nos has herido sin remedio? Se esperaba la paz, ¡y no hay nada bueno...! el tiempo de la curación, ¡y sobrevino el espanto!
Reconocemos, Señor, nuestra maldad, la iniquidad de nuestros padres, porque hemos pecado contra ti.
A causa de tu Nombre, no desprecies, no envilezcas el trono de tu Gloria: ¡acuérdate, no rompas tu Alianza con nosotros!
Entre los ídolos de las naciones, ¿hay alguien que haga llover? ¿Es el cielo el que envía los chaparrones? ¿No eres tú, Señor, nuestro Dios? Nosotros esperamos en ti, porque eres tú el que has hecho todo esto.
Salmo responsorial
Salmo 79(78),8.9.11.13.
No recuerdes para nuestro mal
las culpas de otros tiempos;
compadécete pronto de nosotros,
porque estamos totalmente abatidos.
Ayúdanos, Dios salvador nuestro,
por el honor de tu Nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados,
a causa de tu Nombre.
Llegue hasta tu presencia el lamento de los cautivos,
preserva con tu brazo poderoso
a los que están condenados a muerte.
Y nosotros, que somos tu pueblo
y las ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias para siempre,
y cantaremos tus alabanzas
por todas las generaciones.
Evangelio
Evangelio según San Mateo 13,36-43.
Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: "Explícanos la parábola de la cizaña en el campo".
El les respondió: "El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre;
el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno,
y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.
Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo.
El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal,
y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes.
Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!"
Reflexión del día
«Entonces los justos resplandecerán en el Reino de su Padre»
Existe una cosecha para las espigas de trigo material y otra para las espigas dotadas de razón, es decir, para el género humano. Ésta se realiza en los infieles y reúne en la fe a los que acogen el anuncio del Evangelio. Los obreros de esta cosecha son los apóstoles de Cristo, después sus sucesores, más tarde aún, a lo largo del tiempo, los doctores de la Iglesia. Cristo, refiriéndose a ellos, ha dicho: «El segador ya está recibiendo su salario y almacenando fruto para la vida eterna» (Jn 4,36).
Mas, hay todavía otra cosecha: es el paso de esta vida a la vida futura que, para cada uno, se realiza a través de la muerte. Los obreros de esta cosecha ya no son los apóstoles sino los ángeles. Tienen ellos una responsabilidad más grande que la de los apóstoles, porque son los que hacen la clasificación que sigue a la cosecha y separan a los malos de los buenos, tal como se hace con la cizaña y el buen grano... Desde hoy somos «el pueblo escogido por Dios, la raza santa» (1P 2, 9), la Iglesia del Dios vivo, escogidos de entre los impíos y los infieles. Que de la misma manera podamos nosotros, en el mundo que ha de venir, ser separados de la cizaña de este mundo y agregados a la muchedumbre de los que son salvados en Cristo, nuestro Señor, bendito por los siglos.
— San Gregorio Palamas (1296-1359) Homilía 26; PG 151, 340-341
Homilías de los papas
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Fuente: Evangelizo.org
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