Calendario litúrgico
Tuesday, 13 de June de 2006
Martes de la 10a semana del Tiempo Ordinario Ciclo B · Año II
Santo del día: San Antonio de Padua
Primera lectura
Primer Libro de los Reyes 17,7-16.
Al cabo de un tiempo, el torrente se secó porque no había llovido en la región.
Entonces la palabra del Señor llegó a Elías en estos términos:
"Ve a Sarepta, que pertenece a Sidón, y establécete allí; ahí yo he ordenado a una viuda que te provea de alimento".
El partió y se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una viuda que estaba juntando leña. La llamó y le dijo: "Por favor, tráeme en un jarro un poco de agua para beber".
Mientras ella lo iba a buscar, la llamó y le dijo: "Tráeme también en la mano un pedazo de pan".
Pero ella respondió: "¡Por la vida del Señor, tu Dios! No tengo pan cocido, sino sólo un puñado de harina en el tarro y un poco de aceite en el frasco. Apenas recoja un manojo de leña, entraré a preparar un pan para mí y para mi hijo; lo comeremos, y luego moriremos".
Elías le dijo: "No temas. Ve a hacer lo que has dicho, pero antes prepárame con eso una pequeña galleta y tráemela; para ti y para tu hijo lo harás después.
Porque así habla el Señor, el Dios de Israel: El tarro de harina no se agotará ni el frasco de aceite se vaciará, hasta el día en que el Señor haga llover sobre la superficie del suelo".
Ella se fue e hizo lo que le había dicho Elías, y comieron ella, él y su hijo, durante un tiempo.
El tarro de harina no se agotó ni se vació el frasco de aceite, conforme a la palabra que había pronunciado el Señor por medio de Elías.
Salmo responsorial
Salmo 4,2-3.4-5.7-8.
Respóndeme cuando te invoco, Dios, mi defensor,
tú, que en la angustia me diste un desahogo:
ten piedad de mí y escucha mi oración.
Y ustedes, señores,
¿hasta cuando ultrajarán al que es mi Gloria,
amarán lo que falso y buscarán lo engañoso?
Sepan que el Señor hizo maravillas por su amigo:
él me escucha siempre que lo invoco.
Tiemblen, y no pequen más;
reflexionen en sus lechos y guarden silencio.
Hay muchos que preguntan:
«¿Quién nos mostrará la felicidad,
si la luz de tu rostro, Señor,
se ha alejado de nosotros?.»
Pero tú has puesto en mi corazón más alegría
que cuando abundan el trigo y el vino.
Evangelio
Evangelio según San Mateo 5,13-16.
Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña.
Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.
Reflexión del día
«Brilla para todos aquellos que están en la casa»
Llenar el mundo de luz, ser sal y luz, es tal como el Señor ha descrito la misión de los discípulos. Llevar hasta los confines de la tierra la buena noticia del amor de Dios. Es eso a lo que todos los cristianos, de una u otra manera, deben consagrar su vida... La gracia de la fe no nos ha sido conferida para tenerla escondida, sino bien al contrario, para brillar delante de los hombres...
Quizás algunos se preguntarán cómo pueden comunicar este conocimiento de Cristo a los demás. Yo os respondo: con naturalidad, con simplicidad, viviendo exactamente tal como lo hacéis en medio del mundo, dándoos cuenta que estáis en vuestro trabajo profesional o al cuidado de vuestra familia, participando de todas las nobles aspiraciones de los hombres, respetando la legítima libertad de cada uno... La vida ordinaria puede ser santa y llena de Dios, el Señor nos llama a santificar nuestras tareas habituales, porque también ahí reside la perfección cristiana.
No olvidemos que la casi totalidad de los días que María ha pasado en esta tierra se han desarrollado de manera muy semejante a los días de millones de otras mujeres, consagradas, como ella, a su familia, a la educación de sus hijos, a los quehaceres del hogar. De todo esto Maria santifica hasta el más mínimo detalle, eso que muchos consideran, equivocadamente, como insignificante y sin valor... ¡Bendita vida ordinaria que puede, de tal manera, estar llena del amor de Dios! Porque he aquí cual es la explicación de la vida de María: su amor llevado hasta el olvido total de sí, contenta de encontrarse en el lugar en el cual Dios la quería. Por eso el más pequeño de sus gestos no ha sido nunca banal, sino al contrario, aparecía lleno de significado... Nos toca a nosotros intentar ser como ella en las circunstancias precisas en las que Dios ha querido que vivamos.
— San Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975) Homilía del 4/5/57
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Fuente: Evangelizo.org
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