Calendario litúrgico
Thursday, 25 de May de 2006
Ciclo B · Año II
Santo del día: San Gregorio VII
Primera lectura
Libro de los Hechos de los Apóstoles 1,1-11.
En mi primer Libro, querido Teófilo, me referí a todo lo que hizo y enseñó Jesús, desde el comienzo,
hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado, por medio del Espíritu Santo, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido.
Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se les apareció y les habló del Reino de Dios.
En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: "La promesa, les dijo, que yo les he anunciado.
Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días".
Los que estaban reunidos le preguntaron: "Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?".
El les respondió: "No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad.
Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra".
Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos.
Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco,
que les dijeron: "Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir".
Salmo responsorial
Salmo 47(46),2-3.6-7.8-9.
Aplaudan, todos los pueblos,
aclamen al Señor con gritos de alegría;
porque el Señor, el Altísimo, es temible,
es el soberano de toda la tierra.
El Señor asciende entre aclamaciones,
asciende al sonido de trompetas.
Canten, canten a nuestro Dios, canten,
canten a nuestro Rey.
El Señor es el Rey de toda la tierra,
cántenle un hermoso himno.
El Señor reina sobre las naciones
el Señor se sienta en su trono sagrado.
Segunda lectura
Carta de San Pablo a los Efesios 4,1-13.
Hermanos:
Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido.
Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor.
Traten de conservar la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.
Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida.
hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo.
Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.
Sin embargo, cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida que Cristo los ha distribuido.
Por eso dice la Escritura: Cuando subió a lo alto, llevó consigo a los cautivos y repartió dones a los hombres.
Pero si decimos que subió, significa que primero descendió a las regiones inferiores de la tierra.
El que descendió es el mismo que subió más allá de los cielos, para colmar todo el universo.
El comunicó a unos el don de ser apóstoles, a otros profetas, a otros predicadores del Evangelio, a otros pastores o maestros.
Así organizó a los santos para la obra del ministerio, en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo,
hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la madurez que corresponde a la plenitud de Cristo.
Evangelio
Evangelio según San Marcos 16,15-20.
Entonces les dijo: "Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación."
El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.
Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas;
podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán".
Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios.
Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.
Reflexión del día
Allá arriba con él
Hoy, Nuestro Señor Jesucristo ha subido al cielo; que nuestro corazón suba con él. Escuchemos lo que nos dice el apóstol Pablo: «Puesto que habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de allá arriba, donde se encuentra Cristo, sentado a la derecha de Dios» (Col 3,1).
De la misma manera que Jesús ha subido al cielo sin alejarse de nosotros, igualmente nosotros estamos ya allá arriba con él, aunque esto que se nos ha prometido no se realice aún en nuestra carne. Él ha sido elevado ya por encima de los cielos; y, sin embargo, sigue sufriendo en la tierra todas las penas que nosotros, sus miembros, sufrimos. De ello ha dado testimonio cuando desde lo alto gritó: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» (Hch 9,4), y también : «Tuve hambre, y me disteis de comer» (Mt 25,35). ¿Por qué no trabajamos en esta tierra de tal suerte que, por la fe, la esperanza y la caridad que nos unen a él, podamos descansar ya ahora juntamente con él en el cielo?
Él, que está allá, está también con nosotros; y nosotros que permanecemos aquí, estamos también con él. Él puede hacerlo por su divinidad, por su poder, por su amor; y nosotros, si no podemos hacerlo como él por su divinidad, podemos hacerlo unidos a él por el amor. Él no ha abandonado el cielo cuando bajó hasta nosotros, y tampoco nos ha dejado cuando ha subido al cielo... Que él se quedaría con nosotros, incluso cuando estaría allá arriba, lo prometió antes de su Ascensión cuando dijo. «Yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo» (Mt 28,20).
— San Agustín (354-430) Sermón Mayo, 98, 1, 2: PLS 2, 494-495
Homilías de los papas
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Fuente: Evangelizo.org