Calendario litúrgico
Wednesday, 1 de February de 2006
Miércoles de la 4a semana del Tiempo Ordinario Ciclo B · Año II
Santo del día: Beato Luigi Variara · Santa Brígida de Kildare
Primera lectura
Segundo Libro de Samuel 24,2.9-17.
El rey dijo a Joab, el jefe del ejército, que estaba con él: "Recorre todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba y hagan el censo del pueblo, para que yo sepa el número de la población".
Joab presentó al rey las cifras del censo de la población, y resultó que en Israel había 800.000 hombres aptos para el servicio militar, y en Judá 500.000.
Pero, después de esto, David sintió remordimiento de haber hecho el recuento de la población, y dijo al Señor: "He pecado gravemente al obrar así. Dígnate ahora, Señor, borrar la falta de tu servidor, porque me he comportado como un necio".
A la mañana siguiente, cuando David se levantó, la palabra del Señor había llegado al profeta Gad, el vidente de David, en estos términos:
"Ve a decir a David: Así habla el Señor: Te propongo tres cosas. Elige una, y yo la llevaré a cabo".
Gad se presentó a David y le llevó la noticia, diciendo: "¿Qué prefieres: soportar tres años de hambre en tu país, o huir tres meses ante la persecución de tu enemigo, o que haya tres días de peste en tu territorio? Piensa y mira bien ahora lo que debo responder al que me envió".
David dijo a Gad: "¡Estoy en un grave aprieto! Caigamos más bien en manos del Señor, porque es muy grande su misericordia, antes que caer en manos de los hombres".
Entonces el Señor envió la peste a Israel, desde esa mañana hasta el tiempo señalado, y murieron setenta mil hombres del pueblo, desde Dan hasta Berseba.
El Angel extendió la mano hacia Jerusalén para exterminarla, pero el Señor se arrepintió del mal que le infligía y dijo al Angel que exterminaba al pueblo: "¡Basta ya! ¡Retira tu mano!". El Angel del Señor estaba junto a la era de Arauná, el jebuseo.
Y al ver al Angel que castigaba al pueblo, David dijo al Señor: "¡Yo soy el que he pecado! ¡Soy yo el culpable! Pero estos, las ovejas, ¿qué han hecho? ¡Descarga tu mano sobre mí y sobre la casa de mi padre!".
Salmo responsorial
Salmo 32(31),1-2.5.6.7.
¡Feliz el que ha sido absuelto de su pecado
y liberado de su falta!
¡Feliz el hombre a quien el Señor
no le tiene en cuenta las culpas,
y en cuyo espíritu no hay doblez!
Pero yo reconocí mi pecado,
no te escondí mi culpa,
pensando: “Confesaré mis faltas al Señor”.
¡Y tú perdonaste mi culpa y mi pecado!
Por eso, que todos tus fieles te supliquen
en el momento de la angustia;
y cuando irrumpan las aguas caudalosas
no llegarán hasta ellos.
Tú eres mi refugio,
tú me libras de los peligros
y me colmas con la alegría de la salvación.
Evangelio
Evangelio según San Marcos 6,1-6.
Jesús salió de allí y se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos.
Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: "¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos?
¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?". Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo.
Por eso les dijo: "Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa".
Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos.
Y él se asombraba de su falta de fe. Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente.
Reflexión del día
“¿De dónde le viene esto?” (Mt 13,56) Cristo, el nuevo Adán.
“Creo en Jesucristo, Hijo único de Dios, Nuestro Señor” (Credo). La fe cristiana reconoce en Jesús de Nazaret al hombre ejemplar. Esta es la mejor manera de comprender la idea de San Pablo acerca de Cristo, cuando dice que es “el último Adán” (1Cor 15,45). Precisamente, como hombre ejemplar, como hombre arquetipo, es como Jesús trasciende el límite de lo humano. Únicamente desde esta perspectiva es el hombre perfecto. El hombre es realmente hombre en la medida en que está cerca de otro. No se halla a si mismo sino saliendo de si mismo, se encuentro por medio de otro... Y en último término, el hombre está constituido hacia el realmente otro, Dios... Es realmente él mismo cuando abandona la actitud de poseerse a si mismo en el sentido de un repliegue estéril, de auto-afirmarse en contra de otro, cuando es pura apertura hacia Dios.
Para que el hombre llegue a ser plenamente hombre, hace falta que Dios se haga hombre. Únicamente entonces el paso de lo “animal” hacia lo “espiritual” se realiza de verdad. (cf 1Cor 15,44) Entonces, el hombre hecho de tierra puede mirar más allá de si mismo y puede decir “Tú” a Dios. Esta apertura hacia lo infinito es lo que constituye al hombre. Jesucristo es el hombre por antonomasia, el verdadero Adán, el más ilimitado porque no sólo entra en contacto con el Infinito sino que es uno con él...
Si en Jesús la verdadera esencia del hombre, tal como Dios la había concebido, se manifiesta plenamente, no puede estar destinado a formar una excepción absoluta, una originalidad... Su existencia concierne a la humanidad entera... El está destinado a reunir en él toda la raza humana. Tiene que atraer hacia sí a la humanidad (Jn 12,32) para formar lo que San Pablo llama el “Cuerpo de Cristo”.
— Cardenal José Ratzinger [Benedicto XVI Introducción al Cristianismo
Homilías de los papas
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Fuente: Evangelizo.org
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