Calendario litúrgico
Tuesday, 17 de January de 2006
Martes de la 2a semana del Tiempo Ordinario Ciclo B · Año II
Santo del día: Santa Roselina de Fréjus
Primera lectura
Primer Libro de Samuel 16,1-13.
El Señor dijo a Samuel: "¿Hasta cuándo vas a estar lamentándote por Saúl, si yo lo he rechazado para que no reine más sobre Israel? ¡Llena tu frasco de aceite y parte! Yo te envío a Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos al que quiero como rey".
Samuel respondió" "¿Cómo voy a ir? Si se entera Saúl, me matará". Pero el Señor replicó: "Llevarás contigo una ternera y dirás: 'Vengo a ofrecer un sacrificio al Señor'.
Invitarás a Jesé al sacrificio, y yo te indicaré lo que debes hacer: tú me ungirás al que yo te diga".
Samuel hizo lo que el Señor le había dicho. Cuando llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a su encuentro muy atemorizados, y le dijeron: "¿Vienes en son de paz, vidente?".
"Sí, respondió él; vengo a ofrecer un sacrificio al Señor. Purifíquense y vengan conmigo al sacrificio". Luego purificó a Jesé y a sus hijos y los invitó al sacrificio.
Cuando ellos se presentaron, Samuel vio a Eliab y pensó: "Seguro que el Señor tiene ante él a su ungido".
Pero el Señor dijo a Samuel: "No te fijes en su aspecto ni en lo elevado de su estatura, porque yo lo he descartado. Dios no mira como mira el hombre; porque el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón".
Jesé llamó a Abinadab y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: "Tampoco a este ha elegido el Señor".
Luego hizo pasar a Sammá; pero Samuel dijo: "Tampoco a este ha elegido el Señor".
Así Jesé hizo pasar ante Samuel a siete de sus hijos, pero Samuel dijo a Jesé: "El Señor no ha elegido a ninguno de estos".
Entonces Samuel preguntó a Jesé: "¿Están aquí todos los muchachos?". El respondió: "Queda todavía el más joven, que ahora está apacentando el rebaño". Samuel dijo a Jesé: "Manda a buscarlos, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que llegue aquí".
Jesé lo hizo venir: era de tez clara, de hermosos ojos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: "Levántate y úngelo, porque es este".
Samuel tomó el frasco de óleo y lo ungió en presencia de sus hermanos. Y desde aquel día, el espíritu del Señor descendió sobre David. Samuel, por su parte, partió y se fue a Ramá.
Salmo responsorial
Salmo 89(88),20.21-22.27-28.
Tú hablaste una vez en una visión
y dijiste a tus amigos:
“Impuse la corona a un valiente,
exalté a un guerrero del pueblo.
«Encontré a David, mi servidor,
y lo ungí con el óleo sagrado,
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga poderoso.»
El me dirá: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora.»
Yo lo constituiré mi primogénito,
el más alto de los reyes de la tierra.
Evangelio
Evangelio según San Marcos 2,23-28.
Un sábado en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar.
Entonces los fariseos le dijeron: "¡Mira! ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?".
El les respondió: "¿Ustedes no han leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus compañeros se vieron obligados por el hambre,
cómo entró en la Casa de Dios, en el tiempo del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió y dio a sus compañeros los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes?".
Y agregó: "El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado.
De manera que el Hijo del hombre es dueño también del sábado".
Reflexión del día
“El sábado está hecho para los hombres.” (Mc 2,27)
En el relato de la creación, el sábado se describe como el día en que, en libertad y adoración, el hombre participa de la libertad, del reposo y de la paz de Dios. Celebrar el sábado es celebrar la alianza. Esto significa un retorno a los orígenes, la eliminación de las impurezas que nuestras actividades múltiples han dejado en nuestro interior. Quiere decir ponerse en marcha hacia el mundo nuevo donde no habrá ya esclavos ni amos sino únicamente hijos de Dios libres, ponerse en marcha hacia un mundo en el que el hombre, los animales y la tierra participarán conjuntamente y como hermanos en la paz y en la libertad de Dios...
Pero el hombre ha rechazado el reposo, el descanso que venía de Dios, la adoración con su paz y su libertad y, por fin, se ha sometido a la acción. Ha esclavizado al mundo con su actividad y se ha hecho esclavo él mismo. Por esto, Dios dio al hombre el sábado que aquel había rechazado. Al rechazar el hombre el ciclo de la libertad y del reposo que vienen de Dios, se alejó de su condición de imagen de Dios pisando así la dignidad del mundo. Por esto hacía falta arrancar al hombre de su esclavitud que le tenía atado a su propio trabajo. Por esto, Dios quiso que el hombre reencontrara su autenticidad, liberándolo del domino de la acción. “No preferir nada al servicio de Dios”, decía San Benito. En primer lugar, la adoración, la libertad y el reposo que viene de Dios. Así, y sólo así, el hombre puede vivir verdaderamente.
— Cardenal José Ratzinger [Benedicto XVI Sermones de Cuaresma 1981
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Fuente: Evangelizo.org
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