Calendario litúrgico
Saturday, 26 de November de 2005
Sábado de la 34a semana del Tiempo Ordinario Ciclo A · Año I
Santo del día: San Leonardo Puerto
Primera lectura
Libro de Daniel 7,15-27.
Yo, Daniel, quedé profundamente turbado en mi espíritu, y las visiones de mi imaginación me llenaron de espanto.
Me acerqué a uno de los que estaban de pie y le pregunté la verdad acerca de todo aquello. El me habló y me hizo conocer la interpretación de las cosas.
"Esos cuatro animales enormes son cuatro reyes que se alzarán de la tierra;
y los Santos del Altísimo recibirán la realeza, y la poseerán para siempre, por los siglos de los siglos".
Entonces quise saber la verdad acerca del cuarto animal, que era diferente de todos los demás, extremadamente horrible, y que tenía dientes de hierro y garras de bronce: el que devoraba, trituraba y pisoteaba el resto con las patas;
y también acerca de los diez cuernos de su cabeza, y del otro cuerno que se había elevado y ante el cual habían caído tres; es decir, el cuerno que tenía ojos y una boca que hablaba con insolencia, y que parecía más grande que los otros.
Yo miraba, y este cuerno hacía la guerra a los Santos del Altísimo y prevalecía sobre ellos,
hasta que vino el Anciano, se hizo justicia a los Santos del Altísimo y llegó el momento en que los Santos entraron en posesión de la realeza.
El habló así: "En lo que respecta al cuarto animal, habrá sobre la tierra un cuarto reino, diferente de todos los reinos: él devorará toda la tierra, la pisoteará y la triturará.
En cuanto a los diez cuernos, de este reino surgirán diez reyes, y otro surgirá después de ellos: será diferente de los anteriores y abatirá a tres reyes.
Hablará contra el Altísimo y maltratará a los Santos del Altísimo. Tratará de cambiar los tiempos festivos y la Ley, y los Santos serán puestos en sus manos por un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo.
Pero luego se sentará el tribunal, y a ese rey se le quitará el dominio, para que sea destruido y aniquilado definitivamente.
Y la realeza, el dominio y la grandeza de todos los reinos bajo el cielo serán entregados al pueblo de los Santos del Altísimo. Su reino es un reino eterno, y todos los imperios lo servirán y le obedecerán".
Salmo responsorial
Libro de Daniel 3,82.83.84.85.86.87.
Todos los hombres, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Israel, bendice al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Sacerdotes del Señor, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Servidores del Señor, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Espíritus y almas de los justos, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Santos y humildes de corazón, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Evangelio
Evangelio según San Lucas 21,34-36.
Jesús dijo a sus discípulos:
"Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes
como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra.
Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre".
Reflexión del día
“Velad, pues, y orad en todo tiempo...”
Ora antes de que descanse tu cuerpo en la cama. Y luego, a medianoche, levántate, lávate las manso con agua y ora. Y si tu mujer está presente, orad los dos juntos. Si ella, por lo contrario, no es todavía creyente, retírate a otra habitación para orar, luego, vuelve a tu cama. No seas remiso en la oración... Hay que orar en esta hora de la noche porque nuestro padres antiguos, de quienes hemos recibido esta tradición, nos enseñaron que en esta hora toda la creación descansa un instante para alabar al Señor. Las estrellas, los árboles y las aguas se detienen un instante y todos los coros de los ángeles que sirven a Dios lo alaban en esta hora junto con los justos. Por esto, los creyentes se apresuran a orar en esta hora.
Dando testimonio de todo esto, el Señor dijo: “A medianoche se oyó un grito: -Ya está ahí el esposo, salid a su encuentro.-“ (Mt 25,6) Y continúa diciendo: “Así, pues, vigilad, porque no sabéis el día ni la hora.” (Mt 25,13) Al canto del gallo, en la madrugada, cuando te levantes, ¡ora también!
— San Hipólito de Roma (¿-c. 235) La tradición apostólica, 41; SC 11, pag 129ss
Homilías de los papas
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Fuente: Evangelizo.org
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