Calendario litúrgico
Saturday, 12 de November de 2005
Sábado de la 32a semana del Tiempo Ordinario Ciclo A · Año I
Santo del día: San Josafat de Polotsk
Primera lectura
Libro de la Sabiduría 18,14-16.19,6-9.
Cuando un silencio apacible envolvía todas las cosas, y la noche había llegado a la mitad de su rápida carrera,
tu Palabra omnipotente se lanzó desde el cielo, desde el trono real, como un guerrero implacable, en medio del país condenado al exterminio. Empuñando como una espada afilada tu decreto irrevocable,
se detuvo y sembró la muerte por todas partes: a la vez que tocaba el cielo, avanzaba sobre la tierra.
Porque la creación entera, obedeciendo a tus órdenes, adquiría nuevas formas en su propia naturaleza, para que tus hijos fueran preservados incólumes.
Se vio a la nube cubrir el campamento con su sombra y emerger la tierra seca de lo que antes era agua; apareció en el Mar Rojo un camino despejado y una verde llanura, entre las olas impetuosas:
por allí paso todo un pueblo, protegido por tu mano, contemplando prodigios admirables.
Eran como caballos en un pastizal y retozaban como corderos, alabándote a ti, Señor, su liberador.
Salmo responsorial
Salmo 105(104),2-3.36-37.42-43.
Canten al Señor con instrumentos musicales,
pregonen todas sus maravillas!
¡Gloríense en su santo Nombre,
alégrense los que buscan al Señor!
Hirió de muerte a los primogénitos de aquel país,
a las primicias de todo ser viviente;
sacó a su pueblo cargado de oro y plata,
y nadie desfalleció entre sus tribus:
Él se acordó de la palabra sagrada,
que había dado a Abraham, su servidor,
e hizo salir a su pueblo con alegría,
a sus elegidos, entre cantos de triunfo
Evangelio
Evangelio según San Lucas 18,1-8.
Jesús enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse:
"En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres;
y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: 'Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario'.
Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: 'Yo no temo a Dios ni me importan los hombres,
pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme'".
Y el Señor dijo: "Oigan lo que dijo este juez injusto.
Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar?
Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?".
Reflexión del día
“Hay que orar siempre, sin desanimarse.” (Lc 18,1)
Se me ha puesta esta cuestión: Hay mucha gente que se querría retirar completamente del mundo para vivir en la soledad y encontrar la paz, o bien, permanecer en la iglesia- ¿es esto lo mejor que se puede hacer? Yo respondo: No! Y digo por qué.
La persona de un comportamiento recto se encuentra bien en todas partes y con todo el mundo. Pero aquella que le falta esta rectitud se encuentra mal en todas partes y con todo el mundo. El que posee a Dios no tiene más deseo que Dios sólo y todo lo demás se convierte para él en Dios sólo. Esta persona lleva a Dios consigo a todas partes y toda su actividad reviste un carácter divino...
Es cierto que para ello hace falta el esfuerzo y el amor, una vigilancia atenta de su conciencia, una inteligencia vigilante, verdadera y efectiva que orienta toda nuestra actitud espiritual hacia las personas y las cosas. No se puede adquirir esta inteligencia con una actitud evasiva, huyendo ante las cosas para refugiarse lejos del mundo exterior, a la soledad. Antes bien, hace falta aprender una soledad interior que no acompaña por doquier, estemos donde estemos y con quien estemos. Hay que aprender a penetrar en el misterio de las cosas para encontrar en ellas a Dios... Así nos impregnamos de la presencia de Dios, seremos remodelados según la forma del Dios de amor y unidos a él siendo uno con él, para que la presencia de Dios nos ilumine sin el menor esfuerzo.
— Maestro Eckart (c. 1260-1327) Conversaciones espirituales
Homilías de los papas
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Fuente: Evangelizo.org
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