Calendario litúrgico
Tuesday, 27 de September de 2005
Martes de la 26a semana del Tiempo Ordinario Ciclo A · Año I
Santo del día: San Vicente de Paúl
Primera lectura
Libro de Zacarías 8,20-23.
Así habla el Señor de los ejércitos: Vendrán asimismo pueblos y habitantes de muchas ciudades.
Los habitantes de una ciudad irán a otra, diciendo: "Vamos a apaciguar el rostro del Señor y a buscar al Señor de los ejércitos; yo también quiero ir".
Pueblos numerosos y naciones poderosas vendrán a Jerusalén a buscar al Señor de los ejércitos y a apaciguar el rostro del Señor.
Así habla el Señor de los ejércitos: En aquellos días, diez hombres de todas las lenguas que hablan las naciones, tomarán a un judío por el borde de sus vestiduras y le dirán: "Queremos ir con ustedes, porque hemos oído que Dios está con ustedes".
Salmo responsorial
Salmo 87(86),1-3.4-5.6-7.
¡Esta es la ciudad que fundó el Señor
sobre las santas Montañas!
El ama las puertas de Sión
más que a todas las moradas de Jacob.
Cosas admirables se dicen de ti,
Ciudad de Dios.
«Contaré a Egipto y a Babilonia
entre aquellos que me conocen;
filisteos, tirios y etíopes han nacido en ella.»
Así se hablará de Sión:
«Este, y también aquél,
han nacido en ella,
y el Altísimo en persona la ha fundado.»
Al registrar a los pueblos, el Señor escribirá:
«Este ha nacido en ella.»
Y todos cantarán, mientras danzan:
«Todas mis fuentes de vida están en ti.»
Evangelio
Evangelio según San Lucas 9,51-56.
Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén
y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento.
Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.
Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: "Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?".
Pero él se dio vuelta y los reprendió.
Y se fueron a otro pueblo.
Reflexión del día
“No quiero la muerte del pecador sino que se convierta y que viva.” (Ez 33,11)
El Señor nos manda: “Amad a vuestros enemigos.” (Mt 5,44) Pero ¿cómo se puede amar a los enemigos que obran el mal? ¿Y cómo amar a los que persiguen a la Iglesia?
Cuando el Señor subía a Jerusalén y los samaritanos rehusaron acogerlo en su territorio, Juan el teólogo, y Santiago estaban a punto para hacer bajar fuego del cielo y aniquilarlos a todos. Pero el Señor les dice bondadoso: “No he venido a juzgar a los hombres sino a salvarlos.” (cf Lc 9, 54-56 según una tradición griega) Así también nosotros hemos de tener un solo deseo: que todos se salven. El alma tiene compasión de los enemigos y ora por ellos porque se han alejado de la verdad y se encaminan hacia el infierno. Esto es amor a los enemigos. Cuando Judas planeaba la traición del Señor, el Señor lo reprendió con bondad. Así nosotros, hemos de reaccionar con bondad frente al que se pierde y entonces nos salvaremos por la misericordia de Dios.
— Siluan (1886-1938) Escritos
Homilías de los papas
Elige un papa para leer su palabra sobre este evangelio (Lc 9,51-56).
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Fuente: Evangelizo.org
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