Calendario litúrgico
Friday, 5 de August de 2005
Viernes de la 18a semana del Tiempo Ordinario Ciclo A · Año I
Santo del día: Santa Afra Augsburgo
Primera lectura
Deuteronomio 4,32-40.
Pregúntale al tiempo pasado, a los días que te han precedido desde que el Señor creó al hombre sobre la tierra, si de un extremo al otro del cielo sucedió alguna vez algo tan admirable o se oyó una cosa semejante.
¿Qué pueblo oyó la voz de Dios que hablaba desde el fuego, como la oíste tú, y pudo sobrevivir?.
¿O qué dios intentó venir a tomar para sí una nación de en medio de otra, con milagros, signos y prodigios, combatiendo con mano poderosa y brazo fuerte, y realizando tremendas hazañas, como el Señor, tu Dios, lo hizo por ustedes en Egipto, delante de tus mismos ojos?.
A ti se te hicieron ver todas estas cosas, para que sepas que el Señor es Dios, y que no hay otro dios fuera de él.
El te hizo oír su voz desde el cielo para instruirte; en la tierra te mostró su gran fuego, y desde ese fuego tú escuchaste sus palabras.
Por amor a tus padres, y porque eligió a la descendencia que nacería de ellos, el Señor te hizo salir de Egipto con su presencia y su gran poder;
desposeyó a naciones más numerosas y fuertes que tú, te introdujo en sus territorios y te los dio como herencia, hasta el día de hoy.
Reconoce hoy y medita en tu corazón que el Señor es Dios - allá arriba, en el cielo y aquí abajo, en la tierra - y no hay otro.
- Observa los preceptos y los mandamientos que hoy te prescribo. Así serás feliz, tú y tus hijos después de ti, y vivirás mucho tiempo en la tierra que el Señor, tu Dios, te da para siempre.
Salmo responsorial
Salmo 77(76),12-13.14-15.16.21.
Yo recuerdo las proezas del Señor,
sí, recuerdo sus prodigios de otro tiempo;
evoco todas sus acciones,
medito en todas sus hazañas.
Tus caminos son santos, Señor.
¿Hay otro dios grande como nuestro Dios?
Tú eres el Dios que hace maravillas,
y revelaste tu poder entre las naciones.
Con tu brazo redimiste a tu pueblo,
a los hijos de Jacob y de José.
Tú guiaste a tu pueblo como a un rebaño,
por medio de Moisés y de Aarón.
Evangelio
Evangelio según San Mateo 16,24-28.
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará.
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras.
Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga en su Reino".
Reflexión del día
“El que quiere salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la conservará.” (Mt 16,25)
Señor Jesucristo...estamos apegados a nuestra vida. No la queremos entregar sino guardarla para nosotros mismos. Queremos poseerla, no ofrecerla. Pero tú nos precedes y nos muestras que únicamente entregando nuestra vida la podremos salvar... La cruz—la entrega de nosotros mismos--, nos pesa. Pero, en tu Via Crucis, tú has llevado también mi cruz, no en un momento cualquiera del pasado, ya que tu amor es presente, contemporáneo a mi existencia. Tú la llevas hoy conmigo y por mí, y, de manera admirable, quieres que yo también, hoy, como entonces Simón de Cirene, lleve contigo tu cruz y te acompañe, que me ponga contigo al servicio de la redención del mundo...
Ayúdanos no sólo a acompañarte con nobles pensamientos sino a caminar en tu camino de todo corazón, con los pasos concretos de nuestra vida diaria... Líbranos del miedo a la cruz, del miedo al ridículo, del miedo a que nuestra vida se nos pueda escapar si no nos lanzamos a poseer todo lo que nos ofrece. Ayúdanos a desenmascarar las tentaciones que nos prometen la vida pero cuyas consecuencias nos dejan, a fin de cuentas, decepcionadas y sin rumbo. Ayúdanos a no hacernos los dueños de la vida sino a entregarla. Acompañándote en el camino del grano de trigo que cae en tierra y muere para dar mucho fruto (cf Jn 12,24), ayúdanos a encontrar, “perdiendo la vida”, el camino del amor, el camino que nos lleva de verdad a la vida, la vida en abundancia (Jn 10,10).
— Cardenal José Ratzinger [Benedicto XVI Via Crucis, Roma, Viernes Santo 2005
Homilías de los papas
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¡No tengáis miedo! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!
Los extractos son citas breves; el texto íntegro es © Libreria Editrice Vaticana. Enlazamos a la fuente oficial en cada caso.
Fuente: Evangelizo.org
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