Calendario litúrgico
Saturday, 13 de November de 2004
Sábado de la 32a semana del Tiempo Ordinario Ciclo C · Año II
Santo del día: San Leandro de Sevilla
Primera lectura
Epístola III de San Juan 1,5-8.
Querido hermano, tú obras fielmente, al ponerte al servicio de tus hermanos, incluso de los que están de paso,
y ellos dieron testimonio de tu amor delante de la Iglesia. Harás bien en ayudarlos para que puedan proseguir su viaje de una manera digna de Dios.
porque ellos se pusieron en camino para servir a Cristo, sin aceptar nada de los paganos,
Por eso debemos acogerlos, a fin de colaborar con ellos en favor de la verdad.
Salmo responsorial
Salmo 112(111),1-2.3-4.5-6.
Feliz el hombre que teme al Señor
y se complace en sus mandamientos.
Su descendencia será fuerte en la tierra:
la posteridad de los justos es bendecida.
En su casa habrá abundancia y riqueza,
su generosidad permanecerá para siempre.
Para los buenos brilla una luz en las tinieblas:
es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo.
Dichoso el que se compadece y da prestado,
y administra sus negocios con rectitud.
El justo no vacilará jamás,
su recuerdo permanecerá para siempre.
Evangelio
Evangelio según San Lucas 18,1-8.
Jesús enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse:
"En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres;
y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: 'Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario'.
Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: 'Yo no temo a Dios ni me importan los hombres,
pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme'".
Y el Señor dijo: "Oigan lo que dijo este juez injusto.
Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar?
Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?".
Reflexión del día
“Orar siempre, sin desanimarse”
Si deseáis encontraros con Dios y no sabéis cómo, aprended a orar, esforzaos simplemente en orar cada día. Podéis orar donde sea, en el momento que sea. En absoluto es necesario estar dentro de una capilla o en alguna iglesia. Podéis orar mientras trabajáis: el trabajo no impide a la oración, ni la oración al trabajo. Si sentís la necesidad de una ayuda, podéis pedir consejo a un sacerdote o a un pastor de almas. Intentad dirigiros directamente a Dios. Hablad con él, decídselo todo, espontáneamente, directamente, tal como viene. Él es nuestro Padre, el Padre de todos. Cualquiera que sea nuestra religión, todos hemos sido creados por él y somos sus hijos. Podemos, pues, tener confianza en él, amarle, creer en él, trabajar por él. Cuando oramos, nuestros problemas se resuelven en la medida que es buena para nosotros.
Sin la oración, yo no podría llevar a cabo mi trabajo, aunque fuera tan sólo una media hora. Yo saco mi fuerza de Dios por medio de la oración.
— Beata Teresa de Calcuta (1910-1997) Un camino
Homilías de los papas
Elige un papa para leer su palabra sobre este evangelio (Lc 18,1-8).
Aún no hay un extracto seleccionado de León XIV para este evangelio. Puedes explorar su archivo oficial de homilías:
Ver todas las homilías de León XIV en vatican.va →Aún no hay un extracto seleccionado de Francisco para este evangelio. Puedes explorar su archivo oficial de homilías:
Ver todas las homilías de Francisco en vatican.va →Aún no hay un extracto seleccionado de Benedicto XVI para este evangelio. Puedes explorar su archivo oficial de homilías:
Ver todas las homilías de Benedicto XVI en vatican.va →Aún no hay un extracto seleccionado de Juan Pablo II para este evangelio. Puedes explorar su archivo oficial de homilías:
Ver todas las homilías de Juan Pablo II en vatican.va →Los extractos son citas breves; el texto íntegro es © Libreria Editrice Vaticana. Enlazamos a la fuente oficial en cada caso.
Fuente: Evangelizo.org
Página permanente de este evangelio (por su día litúrgico y ciclo) →