Calendario litúrgico
Tuesday, 6 de July de 2004
Martes de la 14a semana del Tiempo Ordinario Ciclo C · Año II
Santo del día: Santa María Goretti
Primera lectura
Libro de Oseas 8,4-7.11-13.
Así habla el Señor:
Entronizaron reyes pero sin contar conmigo; designaron príncipes, pero sin mi aprobación. Se hicieron ídolos con su plata y su oro, para su propio exterminio.
Yo rechazo tu ternero, Samaría; mi ira se ha encendido contra ellos. ¿Hasta cuándo no podrán recobrar la inocencia?
Porque ese ternero proviene de Israel: lo hizo un artesano, y no es Dios. Sí, el ternero de Samaría quedará hecho pedazos.
Porque siembran vientos, recogerán tempestades. Tallo sin espiga no produce harina, y si la produce, se la tragarán los extranjeros.
Efraím multiplicó los altares para expiar el pecado, pero esos altares le han servido sólo para pecar.
Por más que escriba para él mil prescripciones de mi Ley se las tendría por una cosa extraña.
En cuanto a los sacrificios que me ofrecen, ¡que los inmolen, que se coman la carne! ¡El Señor no los aceptará! Ahora, él se acordará de sus culpas y pedirá cuenta de sus pecados: entonces ellos regresarán a Egipto.
Salmo responsorial
Salmo 115(113B),3-4.5-6.7ab-8.9-10.
Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra
él hace todo lo que quiere.
Los ídolos, en cambio, son plata y oro,
obra de las manos de los hombres.
Tienen boca pero no hablan,
ojos, pero no ven ,
tienen orejas, pero no oyen,
tienen nariz, pero no huelen.
Tienen manos, pero no palpan,
tienen pies, pero no caminan;
Como ellos serán los que los fabrican,
los que ponen en ellos su confianza.
Pueblo de Israel, confía en el Señor:
él es tu ayuda y tu escudo;
familia de Aarón, confía en el Señor:
él es tu ayuda y tu escudo.
Evangelio
Evangelio según San Mateo 9,32-38.
En cuanto se fueron los ciegos, le presentaron a un mudo que estaba endemoniado.
El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: "Jamás se vio nada igual en Israel".
Pero los fariseos decían: "El expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los demonios".
Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha."
Reflexión del día
“La mies es abundante y los obreros pocos.” (Mt 9,37)
¿Fue dicha a algunas personas escogidas y especiales, la palabra siguiente: “Id y predicad!” (Mt 28,19) El apostolado en la Iglesia católica ¿es una particularidad o bien tiene alcance universal? ¿Ha sido únicamente a los discípulos a quien Cristo dijo: “Id a predicar”? No, toda la Iglesia es solidaria de todo lo que se hace en ella. Hay comunión de todo y en todo entre todos los miembros de la familia de Cristo. Decir: “Esto es deber de aquellos cristianos en la Iglesia y no el mío”, es decir algo anti-cristiano. San Pedro, dirigiéndose a los primeros fieles, les dijo: "Vosotros sois linaje escogido, sacerdocio regio y nación santa, pueblo adquirido en posesión para anunciar las grandezas del que os llamó de las tinieblas a su luz admirable" (1Pe 2,9). Herederos de la luz por nuestros antepasados, somos los dispensadores de la luz a nuestros contemporáneos y a los que vendrán después de nosotros.
No es únicamente para vosotros que se ha alumbrado el sol de justicia en vuestro interior (cf Mt 4,2), sino para que ilumine en vuestro entorno. En el plano natural, vuestros ojos no han recibido la luz para guardarla. La reflejan, vuelven hacia fuera la luz de vuestra alma, y quien quiera comunicar con vosotros os mira a los ojos para discernir la luz que hay en vuestro interior. Irradiáis luz en todo lo que sois, y por consiguiente, si tenéis la irradiación natural de vuestras facultades y poderes ¡cuánto más la debéis tener en el orden sobrenatural!
— Lacordaire (1802-1861) Sermón del 3/5/1850, en “Sermones, instrucciones y alocuciones, l885 t. II, pag 69
Homilías de los papas
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Fuente: Evangelizo.org
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