Calendario litúrgico
lunes, 3 de noviembre de 2003
Lunes de la 31a semana del Tiempo Ordinario Ciclo B · Año I
Santo del día: San Ermengol de Urgel · San Martín de Porres
Primera lectura
Carta de San Pablo a los Romanos 11,29-36.
Porque los dones y el llamado de Dios son irrevocables.
En efecto, ustedes antes desobedecieron a Dios, pero ahora, a causa de la desobediencia de ellos, han alcanzado misericordia.
De la misma manera, ahora que ustedes han alcanzado misericordia, ellos se niegan a obedecer a Dios. Pero esto es para que ellos también alcancen misericordia.
Porque Dios sometió a todos a la desobediencia, para tener misericordia de todos.
¡Qué profunda y llena de riqueza es la sabiduría y la ciencia de Dios! ¡Qué insondables son sus designios y qué incomprensibles sus caminos!
¿Quién penetró en el pensamiento del Señor? ¿Quién fue su consejero?
¿Quién le dio algo, para que tenga derecho a ser retribuido?
Porque todo viene de él, ha sido hecho por él, y es para él. ¡A él sea la gloria eternamente! Amén.
Salmo responsorial
Salmo 69(68),30-31.33-34.36-37.
Yo soy un pobre desdichado, Dios mío,
que tu ayuda me proteja:
Así alabaré con cantos el nombre de Dios,
y proclamaré su grandeza dando gracias;
que lo vean los humildes y se alegren,
que vivan los que buscan al Señor:
porque el Señor escucha a los pobres
y no desprecia a sus cautivos.
porque el Señor salvará a Sión
y volverá a edificar las ciudades de Judá:
el linaje de sus servidores la tendrá como herencia,
y los que aman su nombre morarán en ella.
Evangelio
Evangelio según San Lucas 14,12-14.
Jesús dijo al que lo había invitado: "Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa.
Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos.
¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!".
Reflexión del día
“Invita a los pobres”
Da tu limosna con alegría. Todo lo que hagas por Dios hazlo con alegría y no de mala gana. Porque está escrito: “Corazón alegre hace bien al cuerpo, espíritu abatido seca los huesos.” Prov.17,22) Esto significa que cuando el pobre llama a tu puerta y tú le das la limosna refunfuñando, pierdes todo el mérito antes de que abras la puerta. Tienes que dar con un corazón alegre que se note en tus palabras y en tus obras.
Cuando llega el mendigo a tu casa y te pide algo por amor de Dios, acógelo con agrado: “¡Bienvenido!” Así demuestras tu alegría al dar la limosna, con tu corazón, tu palabra y tu rostro benévolo y dispuesto. Una palabra amable que acompaña la limosna da más alegría que tú te puedes imaginar. El don se vuelve más precioso si lo entregas sin refunfuñar, acompañándolo con una palabra amable.
— San Bernardino de Siena (1380-1444) Tratado sobre la limosna
Homilías de los papas
Elige un papa para leer su palabra sobre este evangelio (Lc 14,12-14).
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Fuente: Evangelizo.org
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