Calendario litúrgico
Thursday, 11 de September de 2003
Ciclo B · Año I
Santo del día: San Pafnucio Tebaida
Primera lectura
Carta de San Pablo a los Colosenses 3,12-17.
Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia.
Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo.
Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección.
Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias.
Que la Palabra de Cristo resida en ustedes con toda su riqueza. Instrúyanse en la verdadera sabiduría, corrigiéndose los unos a los otros. Canten a Dios con gratitud y de todo corazón salmos, himnos y cantos inspirados.
Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre.
Salmo responsorial
Salmo 150(149),1-2.3-4.5-6.
Alaben a Dios en su Santuario,
alábenlo en su poderoso firmamento;
Alábenlo por sus grandes proezas,
alábenlo por su inmensa grandeza,
Alábenlo con toques de trompeta,
alábenlo con el arpa y la cítara;
alábenlo con tambores y danzas,
alábenlo con laudes y flautas.
Alábenlo con platillos sonoros,
alábenlo con platillos vibrantes,
¡Que todos los seres vivientes
alaben al Señor!
Evangelio
Evangelio según San Lucas 6,27-38.
Jesús dijo a sus discípulos:
«Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian.
Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman.
Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica.
Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames.
Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes.
Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman.
Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores.
Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo.
Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los malos.
Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes».
Reflexión del día
“Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso”
“Cuando Dios hizo el corazón del hombre, él puso primeramente la bondad”. Mira una palabra divina, y Bossuet no pudo pronunciarla, yo lo tengo por un gran hombre. ¡La bondad! ¡Es decir esta virtud que no consulta interés, que no espera la orden del deber, que no necesita ser solicitada para atraer lo bueno, pero que se inclina tanto más hacia el objeto más pobre, más miserable, más abandonado, más digno de ser despreciado¡.Es verdad, el hombre posee esta admirable facultad. No es el genio, ni la gloria, ni el amor los que miden la elevación del alma, es la bondad. Ella es la que da a la fisonomía su primer e invencible encanto; es ella la que nos acerca los unos a los otros; ella pone en comunicación los bienes y los males, está por todo, en el cielo y la tierra, es la gran mediatriz de los seres...
Pero, yo diré después: ¿Mira al hombre, sin decir también: Mira a Dios? ¿Qué hombre tendría esa bondad, si Dios no fuera el océano primordial, y, si formando nuestro corazón, él no hubiera vertido ante todo una gota suya? Si, Dios es bueno; sí la bondad es el atributo que envuelve en él a los otros... Pero toda perfección supone un objeto donde aplicarse. El ha hecho por tanto a la bondad objeto amplio y profundo como ella misma: Dios la ha descubierto. De su plenitud, ella ha visto ese ser sin belleza, sin forma, sin nombre, ese ser que nosotros llamamos, nada; ha entendido el grito de mundos que no eran, el grito de una miseria sin medida llamando a la bondad sin medida. La eternidad estaba confusa, y ella dice a los tiempos: ¡Comenzad! El tiempo y el universo han obedecido a la voluntad de Dios, como la voluntad de Dios había cedido, pero libremente, a la inspiración de la bondad... Santo Tomás de Aquino, tratando esta cuestión, dice que "Dios sólo es el ser perfectamente libre, porque él no actúa solo por utilidad sino a causa de su bondad."
— Lacordaire (1802-1861) Conferencias de Notre-Dame de París.
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Fuente: Evangelizo.org