Calendario litúrgico
Monday, 28 de July de 2003
Ciclo B · Año I
Santo del día: Beato Manuel Segura López
Primera lectura
Libro del Exodo 32,15-24.30-34.
Moisés emprendió el camino de regreso y bajó de la montaña llevando en sus manos las dos tablas del Testimonio, que estaban escritas de un lado y de otro.
Esas tablas eran obra de Dios, y la escritura grabada sobre ellas era escritura de Dios.
Al escuchar el ruido de las aclamaciones que profería el pueblo, Josué dijo a Moisés: "Hay gritos de guerra en el campamento".
Pero Moisés respondió: "No son cantos de victoria, ni alaridos de derrota; lo que oigo son cantos de coros alternados".
Cuando Moisés estuvo cerca del campamento y vio el ternero y las danzas, se enfureció, y arrojando violentamente las tablas que llevaba en sus manos, las hizo añicos al pie de la montaña.
Después tomó el ternero que habían hecho, lo quemó y lo trituró hasta pulverizarlo. Luego esparció el polvo sobre el agua, y se la hizo beber a los israelitas.
Moisés dijo a Aarón: "¿Qué te ha hecho este pueblo para que lo indujeras a cometer un pecado tan grave?".
Pero Aarón respondió: "Te ruego, señor, que reprimas tu enojo. Tú sabes muy bien que este pueblo está inclinado al mal.
Ellos me dijeron: "Fabrícamos un dios que vaya al frente de nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a Moisés, ese hombre que nos hizo salir de Egipto".
Entonces les ordené: "El que tenga oro que se desprenda de él. Ellos me lo trajeron, yo lo eché al fuego, y salió este ternero".
Al día siguiente, Moisés dijo al pueblo: "Ustedes han cometido un gran pecado. Pero ahora subiré a encontrarme con el Señor, y tal vez pueda expiar ese pecado".
Moisés fue a encontrarse nuevamente con el Señor y le dijo: "Por desgracia, este pueblo ha cometido un gran pecado, ya que se han fabricado un dios de oro.
¡Si tú quisieras perdonarlo, a pesar de esto...! Y si no, bórrame por favor del Libro que tú has escrito".
El Señor le respondió: "Yo borraré de mi Libro al que ha pecado contra mí.
Y ahora vete. Lleva a este pueblo hasta el lugar que yo te indiqué: mi ángel irá delante de ti. Y cuando llegue el momento, los visitaré para castigarlos por su pecado".
Salmo responsorial
Salmo 106(105),19-20.21-22.23.
En Horeb se fabricaron un ternero,
adoraron una estatua de metal fundido:
así cambiaron su Gloria
por la imagen de un toro que come pasto.
Olvidaron a Dios, que los había salvado
y había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en la tierra de Cam
y portentos junto al Mar Rojo.
El Señor amenazó con destruirlos,
pero Moisés, su elegido,
se mantuvo firme en la brecha
para aplacar su enojo destructor.
Evangelio
Evangelio según San Mateo 13,31-35.
Jesús propuso a la gente otra parábola:
"El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo.
En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas".
Después les dijo esta otra parábola: "El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa".
Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas,
para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.
Reflexión del día
«La parábola de la levadura»
El Señor presenta a continuación la imagen de la levadura:... lo mismo que la levadura hace fermentar la masa de harina, lo mismo vosotros también transformaréis, el mundo entero. No me digas: ¿Qué podremos hacer nosotros que somos doce, perdidos en una gran multitud? Pues precisamente el que no rehuyáis mezclaros con las multitudes, hará más espléndida vuestra eficacia. Es Cristo el que da a la levadura su virtud: él ha mezclado con la multitud, a los que creían en él para que comuniquemos unos y a otros nuestra comprensión. Que nadie se queje, del pequeño nombres de estos discípulos, pues la fuerza del mensaje es grande; y cuando la masa fermenta, se convierte en fermento para los demás...
Pero si doce hombres hicieron fermentar la tierra entera, cuán grande no será nuestra maldad, si, siendo tan numerosos, no conseguimos convertir a los que todavía quedan, con tal nombre ¡deberíamos estar en situación de hacer fermentar a mis mundos! Estos doce, -me diréis - ¿eran los Apóstoles? ¿Eso qué significa? ¿No participaban de la misma condición que nosotros? ¿No vivían en las mismas ciudades? ¿No compartieron nuestra suerte? ¿No ejercieron sus oficios? ¿Eran acaso ángeles bajados del cielo? Me diréis vosotros ¿ellos hicieron milagros? Pero ¿no es por esto por lo que los admiramos? ¿Hasta cuando echaremos mano del pretexto de los milagros para encubrir nuestra apatía? --Entonces ¿de dónde viene la grandeza de los Apóstoles? -- De su desprecio de las riquezas, de su desdén de la gloria... Es el estilo de vivir que da el brillo verdadero y que hace descender la gracia del Espíritu.
— San Juan Crisóstomo (c. 345-407) Homilía sobre San Mateo, 46, 2-3.
Homilías de los papas
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Fuente: Evangelizo.org