Calendario litúrgico
Sunday, 13 de July de 2003
15o domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B · Año I
Santo del día: San Esdras (A. T.)
Primera lectura
Libro de Amós 7,12-15.
Después, Amasías dijo a Amós: "Vete de aquí, vidente, refúgiate en el país de Judá, gánate allí la vida y profetiza allí.
Pero no vuelvas a profetizar en Betel, porque este es un santuario del rey, un templo del reino".
Amós respondió a Amasías: "Yo no soy profeta, ni hijo de profetas, sino pastor y cultivador de sicómoros;
pero el Señor me sacó de detrás del rebaño y me dijo: 'Ve a profetizar a mi pueblo Israel'.
Salmo responsorial
Salmo 85(84),9ab-10.11-12.13-14.
Voy a proclamar lo que dice el Señor:
el Señor promete la paz,
Su salvación está muy cerca de sus fieles,
y la Gloria habitará en nuestra tierra.
El Amor y la Verdad se encontrarán,
la Justicia y la Paz se abrazarán;
la Verdad brotará de la tierra
y la Justicia mirará desde el cielo.
El mismo Señor nos dará sus bienes
y nuestra tierra producirá sus frutos.
La Justicia irá delante de él,
y la Paz, sobre la huella de sus pasos.
Segunda lectura
Carta de San Pablo a los Efesios 1,3-14.
Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo,
y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.
El nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad,
para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.
En él hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia,
que Dios derramó sobre nosotros, dándonos toda sabiduría y entendimiento.
El nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo,
para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos: reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo.
En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad-
a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria.
En él, ustedes, los que escucharon la Palabra de al verdad, la Buena Noticia de la salvación, y creyeron en ella, también han sido marcados con un sello por el Espíritu Santo prometido.
Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia y prepara la redención del pueblo que Dios adquirió para sí, para alabanza de su gloria.
Evangelio
Evangelio según San Marcos 6,7-13.
Entonces llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros.
Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero;
que fueran calzados con sandalias, y que no tuvieran dos túnicas.
Les dijo: "Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir.
Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos".
Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión;
expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.
Reflexión del día
«Exhortación a los misioneros: No llevéis nada para el camino».
Para vivir la vida delos hombres apostólicos, necesitáis una muy grande abnegación de vosotros mismos... Lo que es necesario, es conservar su alma en la paz, en la alegría, en medio de las continuas privaciones, experimentadas con fuerza, no solamente por las privaciones corporales que son bastantes fáciles de soportar, sino en las privaciones espirituales o morales. Estas son mucho más dolorosas, entristecen, turban, desaniman a un alma débil y apegada a ella misma; ellas proporcionan una fuerza, una serenidad y un vigor todo nuevo a un alma fuerte, por una sólida abnegación a uno mismo y por un agarrarse a Dios solo...
Si vosotros supierais el valor que tiene la paciencia en medio de las virtudes apostólicas, emplearíais todas la fuerzas de vuestro ser por conseguirla. Si supierais tener calma, tendríais éxito y un éxito seguro...Las hierbas que crecen deprisa están raquíticas y desaparecen muy pronto. Los árboles sin embargo crecen lentamente, y llegan a ser grandes y fuertes y duros por los siglos. Si os llegara ocurrir tener en una misión un éxito rápido y fácil, temblar por esta misión, cuando por el contrario, os pide tiempo y ofrece dificultades, celebrarlo mucho. Si experimentáis en vosotros mismos la fuerza y la perseverancia de una santa paciencia... Si tenéis la paciencia, estad seguros de adquirir ésta prudencia, ésta sabiduría de Dios en vuestra conducta y en vuestras empresas.
— Venerable Francisco Libermann (1802-1852) Cartas Espirituales, tomo IV.
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Fuente: Evangelizo.org
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