Misa en casa

Cuando no puedes asistir a misa, puedes unirte a la oración de la Iglesia celebrando la Liturgia de la Palabra en casa. Busca un lugar tranquilo, enciende una vela si lo deseas y sigue estos pasos con calma.

  1. 1 Prepara el corazón

    Haz un momento de silencio y ponte en la presencia de Dios con la señal de la cruz:

    En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

    Y pide al Espíritu Santo que abra tu corazón a la Palabra:

    Ven, Espíritu Santo; llena mi corazón y enciende en él el fuego de tu amor. Ayúdame a escuchar hoy tu Palabra y a ponerla en práctica. Amén.
  2. 2 Escucha la Palabra de Dios

    Lee despacio, en voz alta si puedes, las lecturas de hoy. Al terminar cada lectura, haz una breve pausa de silencio.

    miércoles, 2 de septiembre de 2026

    Miércoles de la 22a semana del Tiempo Ordinario Ciclo A · Año II

    Santo del día: Beato Pedro Jacobo María Vitalis · Beato Guillaume-Antoine Delfaud S.J.

    Evangelio

    Evangelio según San Lucas 4,38-44.

    Al salir de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón tenía mucha fiebre, y le pidieron que hiciera algo por ella.
    Inclinándose sobre ella, Jesús increpó a la fiebre y esta desapareció. En seguida, ella se levantó y se puso a servirlos.
    Al atardecer, todos los que tenían enfermos afectados de diversas dolencias se los llevaron, y él, imponiendo las manos sobre cada uno de ellos, los curaba.
    De muchos salían demonios, gritando: "¡Tú eres el Hijo de Dios!". Pero él los increpaba y no los dejaba hablar, porque ellos sabían que era el Mesías.
    Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar desierto. La multitud comenzó a buscarlo y, cuando lo encontraron, querían retenerlo para que no se alejara de ellos.
    Pero él les dijo: "También a las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado".
    Y predicaba en las sinagogas de toda la Judea.

    Homilías de los papas

    Elige un papa para leer su palabra sobre este evangelio (Lc 4,38-44).

    Los extractos son citas breves; el texto íntegro es © Libreria Editrice Vaticana. Enlazamos a la fuente oficial en cada caso.

    Fuente: Evangelizo.org

  3. 3 Medita

    Guarda unos minutos de silencio. Puedes ayudarte con la reflexión del día y con las homilías de los papas (más arriba). Pregúntate: ¿qué me dice hoy el Señor con esta Palabra? ¿A qué me invita?

  4. 4 Profesa la fe

    Reza el Credo de los Apóstoles:

    Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
  5. 5 Ora e intercede

    Presenta a Dios tus intenciones: por la Iglesia, por el mundo, por los enfermos, por tus seres queridos y por tus propias necesidades. Une todas tus peticiones a la oración que nos enseñó Jesús:

    Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
  6. 6 Comunión espiritual

    Al no poder recibir la Eucaristía, puedes hacer una comunión espiritual con esta oración de san Alfonso María de Ligorio:

    Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Pero como ahora no puedo recibirte sacramentado, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. No permitas, Señor, que jamás me aparte de Ti. Amén.
  7. 7 Da gracias y ve en paz

    Termina dando gracias a Dios y pidiendo su bendición sobre tu día:

    Te doy gracias, Señor, por tu Palabra que hoy ha alimentado mi fe. Que el Señor todopoderoso y misericordioso me bendiga y me guarde: en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Esta guía no sustituye la participación en la Santa Misa, a la que conviene volver siempre que sea posible; es una ayuda para orar con la Palabra del día cuando no puedes asistir.