Calendario litúrgico
martes, 14 de noviembre de 2023
Martes de la 32a semana del Tiempo Ordinario Ciclo A · Año I
Santo del día: San Esteban de Cuneo
Primera lectura
Libro de la Sabiduría 2,23-24.3,1-9.
Dios creó al hombre para que fuera incorruptible y lo hizo a imagen de su propia naturaleza,
pero por la envidia del demonio entró la muerte en el mundo, y los que pertenecen a él tienen que padecerla.
Las almas de los justos están en las manos de Dios, y no los afectará ningún tormento.
A los ojos de los insensatos parecían muertos; su partida de este mundo fue considerada una desgracia
y su alejamiento de nosotros, una completa destrucción; pero ellos están en paz.
A los ojos de los hombres, ellos fueron castigados, pero su esperanza estaba colmada de inmortalidad.
Por una leve corrección, recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a prueba y los encontró dignos de él.
Los probó como oro en el crisol y los aceptó como un holocausto.
Por eso brillarán cuando Dios los visite, y se extenderán como chispas por los rastrojos.
Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos, y el Señor será su rey para siempre.
Los que confían en él comprenderán la verdad y los que le son fieles permanecerán junto a él en el amor. Porque la gracia y la misericordia son para sus elegidos.
Salmo responsorial
Salmo 34(33),2-3.16-17.18-19.
Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor:
que lo oigan los humildes y se alegren.
Los ojos del Señor miran al justo
y sus oídos escuchan su clamor;
pero el Señor rechaza a los que hacen el mal
para borrar su recuerdo de la tierra.
Cuando ellos claman, el Señor los escucha
y los libra de todas sus angustias.
El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que están abatidos.
Evangelio
Evangelio según San Lucas 17,7-10.
El Señor dijó:
«Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: 'Ven pronto y siéntate a la mesa'?
¿No le dirá más bien: 'Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después'?
¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó?
Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: 'Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber'.»
Reflexión del día
“Somos simple servidores” (Lc 17,10)
Eres un simple servidor: debes realizar con todas tus fuerzas, con el máximo cuidado y el ardor posible, no sólo lo que Él manda, sino todo lo que te aconseja, aunque sea levemente, todo a lo que se inclina para que realices: por amor, obediencia, imitación. Así Él obedecía a la mínima indicación de su Padre. Es esta la obediencia que Le debes, es así que se obedece cuando se ama. Tal obediencia es inseparable del amor.
Es cierto que debes obedecer así y trabajar, con todas tus fuerzas. Todos los instantes de tu vida estén a la obra, a las obras que Dios te da a realizar. También es cierto que eres un simple servidor: lo que haces, Dios podría realizarlos por otros, o sin nadie, seguro sin ti.
Eres un simple servidor. Trabaja con todas tus fuerzas. Es un deber de imitación, de obediencia, de amor. Así trabajamos cuando amamos: este trabajo es inseparable del amor. Pero Dios no necesita de tu trabajo, eres un simple servidor.
— San Carlos de Foucauld (1858-1916) Sobre el Evangelio (Œuvre spirituelle, Anthologie, Seuil, 1958).
Homilías de los papas
Elige un papa para leer su palabra sobre este evangelio (Lc 17,7-10).
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Fuente: Evangelizo.org