Calendario litúrgico
jueves, 18 de julio de 2024
Jueves de la 15a semana del Tiempo Ordinario Ciclo B · Año II
Santo del día: San Bruno de Segni · Beato Wenceslao Pedernera · Beato Carlos de Dios Murias · Beato Gabriel Longueville
Primera lectura
Libro de Isaías 26,7-9.12.16-19.
La senda del justo es recta, tu allanas el sendero del justo.
Sí, en la senda trazada por tus juicios, esperamos en ti, Señor: tu Nombre y tu recuerdo son el deseo de nuestra alma.
Mi alma te desea por la noche, y mi espíritu te busca de madrugada, porque cuando tus juicios se ejercen sobre la tierra, los habitantes del mundo aprenden la justicia.
Señor, tú nos aseguras la paz, porque eres tú el que realiza por nosotros todo lo que nosotros hacemos.
En medio de la angustia, Señor. acudimos a ti, clamamos en la opresión, cuando nos golpeaba tu castigo.
Como la mujer embarazada, que está por dar a luz, se refuerce y da gritos de dolor, así éramos nosotros delante de ti, Señor.
Hemos concebido, nos hemos retorcido, y no dimos a luz más que viento. ¡No hemos traído la salvación a la tierra, no le nacieron habitantes al mundo!
Pero tus muertos revivirán, se levantarán sus cadáveres. ¡Despierten y griten de alegría los que yacen en el polvo! Porque tu rocío es un rocío de luz, y la tierra dará vida a las Sombras.
Salmo responsorial
Salmo 102(101),13-14ab.15.16-18.19-21.
Tú, Señor, reinas para siempre,
y tu Nombre permanece eternamente.
Tú te levantarás, te compadecerás de Sión,
porque ya es hora de tenerle piedad,
tus servidores sienten amor por esas piedras
y se compadecen de esas ruinas.
Las naciones temerán tu Nombre, Señor,
y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:
cuando el Señor reedifique a Sión
y aparezca glorioso en medio de ella;
cuando acepte la oración del desvalido
y no desprecie su plegaria.
Quede esto escrito para el tiempo futuro
y un pueblo renovado alabe al Señor:
porque él se inclinó desde su alto Santuario
y miró a la tierra desde el cielo,
para escuchar el lamento de los cautivos
y librar a los condenados a muerte.
Evangelio
Evangelio según San Mateo 11,28-30.
Jesús tomó la palabra y dijo:
"Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.
Porque mi yugo es suave y mi carga liviana."
Reflexión del día
¡Grande es el carisma de la humildad!
Hijos míos: ¡Grande es el carisma divino de la humildad! Los santos, pudieron agradar a Dios por esta cualidad primera. También ustedes revístanse de ella (cf. 1 Pe 5,5), mis hermanos. (…)
Conversemos con humildad, trabajemos con humildad, leamos con humildad, salmodiemos con humildad, comamos con humildad, disculpémonos con humildad. Entonces en verdad veremos cuanto su fruto es grande, cuanto es suave, deseable y nos ilumina enteramente, haciendo de nosotros imitadores de Dios. “Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio” (Mt 11,29), dice el Señor. Así es, en la humildad se encuentra realmente el alivio. Por la humildad, el océano de la gracia se expande en las almas. Por ella se eleva la purificación del corazón, las lágrimas se hacen abundantes, surgiendo de la fuente de la compunción. Con la humildad aparecen sabiduría e inteligencia, piedad, dominio de sí, ausencia de jactancias o burlas, recogimiento y todo bien que pueda existir o ser nombrado y definido.
Este es nuestro pensamiento sobre la humildad. En cuanto a ustedes, hijos de Dios y de nuestra humilde persona, reciban las semillas y porten fruto como la buena tierra, con treinta, sesenta y cien por uno (cf. Mt 13,8; Jn 15,8.16), realizando las buenas acciones que corresponden a sus carismas.
— San Teodoro el Estudita (759-826) Catequesis 37 (Les Grandes Catéchèses, col. Spiritualité orientale 79, Bellefontaine, 2002), trad. sc©evangelizo.org
Fuente: Evangelizo.org